Atrevámonos a pensar en el país
Si hay algo que caracteriza a la política de Latinoamérica es su particular capacidad para crear y recrear partidos y estructuras partidistas de acuerdo con una determinada circunstancia. El punto al que pretendo llegar es el siguiente: así como en Europa y Norteamérica existe una cultura política en la que los partidos nacen con una perspectiva de largo alcance y duradera, en Latinoamérica las estructuras partidistas tienen solamente un determinado tiempo de vigencia. Los partidos, aquí en Latinoamérica, sólo responden a necesidades episódicas, luego deberían morir. No sucede lo mismo en otros lugares, donde los partidos son tan sólidos que pueden recrearse y reinventarse, adecuando y ajustando sus contenidos ideológicos. Y esto no debiera ser motivo de frustración para nosotros, latinoamericanos; es solamente una realidad de nuestra cultura política.
A partir de todo lo anteriormente mencionado, lo que debemos hacer es nuevamente pensar a profundidad este país y crear un nuevo episteme, un nuevo paradigma o modelo de Estado. ¡Cuán importantes son los intelectuales en la política!
El reto que hoy tenemos los bolivianos es la creación de una nueva ruta teórico-práctica. Debemos dar un paso más allá de la defensa de la democracia y el Estado de derecho, metiéndonos en lecturas pesadas de sociología y economía política y sumiéndonos en largas reflexiones sobre la realidad nacional y las demandas de la historia. Júntense los intelectuales en cenáculos y piensen nuevamente este suelo y esta gente. Vista desde cierta perspectiva, nuestra cruda realidad conlleva una bella responsabilidad: ser los fundadores intelectuales, y también como hombres de acción, de un nuevo devenir, de una nueva ideología para este país. Ese logro pertenecerá únicamente a los hombres que sepan combinar acción con pensamiento y saber con praxis.
Ambas cosas, doctrina y práctica, deben ir de la mano.
Licenciado en Ciencias Políticas
Columnas de IGNACIO VERA DE RADA
















