Evaluación educativa
Las pruebas PISA evalúan la adquisición de conocimientos y habilidades clave en los estudiantes de 15 años de los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, además de otros países que adhieren la iniciativa. Buscan apoyar los resultados exitosos y revisar los modelos implementados para mejorar la relación entre costo y resultado para, así, reducir la brecha de conocimiento en la población. Se toman cada tres años. Se examinan tres áreas: lectura, matemática y conocimientos científicos, con énfasis en una de estas categorías. En el 2018 el énfasis estuvo en los textos técnicos y la lectura de comprensión. 80 países participaron de esta prueba. Bolivia no participó nunca.
Algunos países hacen además una evaluación académica anual. Italia, por ejemplo, al final de cada ciclo (elemental, medio, superior) toma pruebas nacionales en lectura, matemática y otras áreas. Los resultados pueden consultarse online y se pueden ver los cuestionarios utilizados: no se trata de preguntas definidas por el maestro o escuela, sino de pruebas estandarizadas que permiten comprender cómo se están desarrollando las propuestas curriculares locales y regionales para tomar medidas y mejorar la calidad académica de las regiones rezagadas. Bolivia no tiene una prueba nacional sino líneas guía, lo que no permite cotejar resultados para saber el estado del sistema educativo en su conjunto.
La idea de la evaluación misma ha sido puesta en discusión, pues ¿qué se mide?, ¿quién mide?, ¿con qué criterios?, ¿se debe evaluar el resultado o los procesos? Cuando evaluamos, ¿el resultado muestra al estudiante, a su contexto, a su grupo de pertenencia? Son preguntas necesarias, pero el riesgo es que, en nombre de que hay que hacerse esas preguntas, no se hagan las evaluaciones necesarias de la gestión educativa. Esto tiene graves consecuencias: hay muchas disparidades dentro del territorio boliviano y los resultados podrían mostrar un mapa de carencias, injusticias y disparidad; no hacerlo oculta la magnitud de las diferencias, impide la toma de decisiones adecuadas para disminuir la brecha y deja rezagada a la población más vulnerable.
Este año, por primera vez, Bolivia participará en el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) de la Unesco. Sea quien sea el que esté a cargo del timón del Estado, tendrá nueva información que será clave en la toma de decisiones para dirigir el futuro de la educación boliviana.
La autora es escritora
Columnas de CECILIA DE MARCHI MOYANO


















