Días de feria
ANDREA LÓPEZ JIMENEZ
Cada año los ciudadanos somos testigos del paso a paso con que la Feria Internacional de Cochabamba viene implementando aciertos (o desaciertos) en el evento organizado en el campo ferial de Alalay.
Claramente ha habido mucho avance en este quinquenio, relacionado a la iluminación, manejo acertado de logos y marcas; orden, ampliación de varios espacios, mayor uso de exteriores y madurez en cuanto una exposición a la altura de la nominación de “internacional”; sin embargo, aún queda mucho por hacer, no sólo de parte de los organizadores, sino también del ciudadano que visita las instalaciones.
Falta mayor sensibilidad en cuanto al manejo de la basura interna y externamente. Seguimos repartiendo panfletos, bolsas plásticas, vasos desechables y bombillas como si el medioambiente estuviera en perfecto estado de salud.
La contaminación auditiva también se siente e impacta, y es otro tema importante a ser considerado, lo mismo que los sitios destinados al parqueo público y privado en los alrededores del recinto. Pues en este punto sorprende que los carros se acomoden en cualquier espacio, aunque éste sea considerado un área verde.
Otro punto llamativo es el espacio destinado al descanso. Si bien la FIC cuenta con una gran plaza de comidas, es necesario pensar en otros sectores donde los visitantes puedan sentarse a reposar unos minutos; se vio mucho público en las veredas y jardines. Por último, tal vez señalizar las vías que conectan el área interior y dales un sentido de ida o vuelta que permita mayor orden. Y aunque se sintió la ausencia de las telefónicas, la feria muestra cada año un mejor rostro.
Felicidades a los organizadores y a las empresas participantes.
Licenciada en marketing.
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