La importancia de la opinión pública
Gran parte de las personas que consumen periódicos, en forma física tanto como en forma digital, desde muy antes y hasta ahora, compra periódicos por saber qué están pensando los líderes de opinión de sus países o regiones en torno a diferentes asuntos nacionales y mundiales, para de esa forma tener un diagnóstico del presente, diagnóstico que conlleva un añadido que las noticias no conllevan: una posición o una decantación sensible ante la realidad.
La opinión es, per se, un género periodístico con todas las de la ley, pero sólo aquéllos que la saben expresar con altura y maestría pueden ser llamados periodistas, ya que, si bien lo que hacen constituye un periodismo con una alta dosis de apasionamiento y parcialidad, deben estar conscientes de que lo que hacen debe ser al mismo tiempo un género cultivado con las sólidas herramientas de la argumentación y el pensamiento crítico, para que quienes lo consuman lo cosechen con la hoz de la reflexión, la discreción y el discernimiento, y así pueda ser llamado periodismo, cuyo objetivo final es el echar luz en las sombras.
La importancia de opinar en el papel impreso está no solamente en la conversión que mediante esta práctica se hace de los estanques de los asuntos públicos en estuarios o arroyos de aguas en movimiento, sino en la promoción estimulante que se hace en favor de escritores y ensayistas con plumas interesantes y prometedoras.
Por último, el periodismo de opinión, cuando se hace más duro o incisivo, pero sin perder el tono mesurado o prudente, puede ser también una trinchera para combatir iniquidades o para denunciar desbarajustes fruto de las tiranías que algunas veces se replican en la historia de los Estados, y cuando se lo usa como trinchera de denuncia, es cuando más influye en la conversión radical de las ideas en el plano general de la opinión pública.
Licenciado en Ciencias Políticas
Columnas de IGNACIO VERA DE RADA

















