El plan de Villegas no funcionó
Maquiavelo, en su famoso libro, decía “el fin justifica los medios” y eso precisamente pretendía llevar adelante la selección nacional de Bolivia. Al final, nada de esto resultó y terminó perdiendo frente a Brasil 3-0.
Fueron dos etapas diferentes para la escuadra compatriota. En el primer tiempo aplicó el plan Maquiavelo y lo hizo bien porque terminó ese lapso con el resultado en blanco. A Bolivia no le importó crear fútbol en el medio campo y menos atacar. Su misión era destruir el fútbol de creación de los brasileños y en ese contexto cumplió su cometido. Marcó bien a los jugadores locales que al no concretar goles se desesperaron y a momentos perdieron el famoso “jogo bonito”. Esto no quiere decir que no se aproximó con sensación de gol al arco del portero Carlos Lampe. Ciertamente estuvo en más de tres oportunidades a punto de anotar.
En el segundo tiempo, el panorama fue diferente. Las dificultades para Bolivia se evidenciaron a partir del penal que anotó Coutinho a los 4’. Una mano de Adrián Jusino dentro del área chica fue confirmado como penal por el famoso VAR.
La selección nacional intentó reacomodar su juego, pero el mismo Coutihno anotó de cabeza a los 7’. Con este panorama, no le quedaba otra al entrenador Eduardo Villegas que efectuar cambios. A nuestro juicio en forma tardía. Los ingresos de Diego Wayar por Saucedo, Leonardo Vaca por Erwin Saavedra y Ramiro Vaca (18 años, debut absoluto) por Raúl Castro fueron insuficientes como para poder revertir el resultado. Para colmo de males, Everton, sin marca alguna anotó el tercer gol a los 39’.
En el fútbol, cuando aplicas en mayor grado el juego de destrucción del cuadro rival, al final terminas perdiendo, porque todo el peso del partido no lo puede soportar la defensa. De una u otra manera llegan los goles.
Los puntos flacos de Bolivia, entre otros, fueron las inadecuadas marcas de los laterales Diego Bejarano (derecha) y Marvin Bejarano (izquierda) , Alejandro Chumacero sin precisión en la marca y entrega de balones . Se lo mantuvo hasta el final del partido. Marcelo Martins como siempre solitario en la delantera. Algo mejoró con la presencia de Leonardo Vaca y Ramiro Vaca. En la semana se habló mucho de jugar con Leonardo como titular.
Ahora, a dar vuelta la hoja. Bolivia, con esta experiencia, deberá mejorar el funcionamiento individual y colectivo para enfrentar a Perú y Venezuela.
Columnas de EDUARDO ARÉVALO TINEO



















