Locas y payasos
Pollos de granja, amarillistas, sensacionalistas, vendidos, muertos de hambre, locas y payasos, son los epítetos lanzados hacia los periodistas bolivianos.
El primero fue emitido por el expresidente del Estado, hace unos años. Los dos últimos fueron escritos, la semana pasada, por un internauta que usó ambas palabras para calificar de esa manera a los integrantes de un gremio injustamente reconocido bajo estos calificativos.
Da pena y vergüenza ajena leer o escuchar los comentarios de estas personas; tan capaces de emitir su opinión desde la comodidad de su casa y tan incapaces de tomar cartas en el asunto y hacer algo al respecto.
Por ejemplo, si les molesta la apariencia de una presentadora, o la actitud de un periodista, será este personaje capaz de enviar una carta al correspondiente canal de televisión pidiendo un cambio de imagen o ¿seguirá despotricando desde su burbuja digital?
Pero más allá de la justa queja sobre la actitud que tienen estos ciudadanos, cabe profundizar la reflexión sobre esta crítica circunstancial y establecer si los ciudadanos de a pie quieren seguir recibiendo información fidedigna, proveniente de medios de comunicación, o si es que prefieren tomar sus decisiones basándose en información proveniente de memes y cadenas que llegan a su WhatsApp.
Durante esta emergencia nacional y planetaria, a causa de la pandemia, vivimos un fenómeno llamado infodemia, neologismo acuñado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que se entiende como un virus que lleva y trae información falsa y que circula por las redes sociales.
Este virus, tan letal como el coronavirus del Covid-19, contagia y esparce mentiras, evitando que la ciudadanía haga un justo ejercicio del derecho a la información ecuánime, verificada, imparcial y objetiva.
Entonces, ¿usted quiere seguir informándose por medio de cadenas y chismes?
Lo dudo, y cifro mis esperanzas en que al final del día será de aquellos que recurrirá a la televisión, a la radio, o abrirá la página web de algún periódico para enterarse, desde una fuente responsable, de las cosas como son y no como se las han contado.
Y es ahí donde le pido que apoye a este denostado gremio. Conozca las noticias, entérese y no sólo se ría del chiste y dé su voto de aplauso al chisme. Sea capaz de pagar por la información, por el contenido investigativo de calidad, no sólo por Netflix. Haga una inversión inteligente y apueste por cultivar su mente.
La autora es magíster en comunicación empresarial y periodista
Columnas de MÓNICA BRIANÇON MESSINGER
















