La mala racha de los cochabambinos
Qué mala suerte que tenemos en Cochabamba para las autoridades municipales. Cuando pensamos que no se puede superar la mala gestión anterior, los electos nos sorprenden y resulta que sí se puede superar. En esta oportunidad no sólo me refiero a los alcaldes que llenaron los noticieros con las múltiples denuncias en su contra, sino también a algunos concejales y funcionarios quienes, al parecer, entran a la alcaldía a llenar sus bolsillos en lugar de servir.
Como si de una competencia se tratara, podemos empezar la lista con el célebre Gonzalo “Chaly” Terceros. No tenía el famoso jopo de Manfred, ni mucho menos su carisma. Sin embargo, llegó a la alcaldía con la promesa de hacer mercados y hospitales. Así lo hizo, ahí está el mercado Santa Bárbara, cerrado e inutilizable hasta hace poco por las denuncias de irregularidades en su ejecución.
Y el monumento a la burocracia y las consecuencias de construir sin planos que es el Hospital del Niño. Una estructura que ni llegó a la obra fina por sus problemas estructurales y que ahí sigue, a la espera de que alguna autoridad descubra la receta legal para hacer algo con esa obra gruesa olvidada.
Seguimos la lista con Edwin Castellanos, el Cholango que hizo famosa la frase “de k’uchu a k’uchu”, porque así es como planificó llevar el asfalto a toda Cochabamba, principalmente a la zona sur que vive entre el polvo. Pero resulta que la zona sur no tiene redes de agua ni de alcantarillado y, aun así, se le metió el asfalto encima aunque luego se tenga que abrir.
Pero la flor de su gestión está en el puente de la Independencia que cayó el 22 de octubre de 2015 y ahí sigue, roto como la institucionalidad municipal de Cochabamba. Muchos fueron los anuncios de procesos de quien ahora volvió a vivir de hacer conciertos y música.
Y cuando se pensó que no podía empeorar, llegó José María Leyes. El abogado que podía ser el cambio. Joven y carismático, querendón de Cochabamba, como siempre proclamaba. “¿Será otro Manfred?” decían algunos, pero su gestión no tardó en caer rápidamente.
Unas mochilas verdes, unos artículos destinados para esa población inocente que son los escolares. La denuncia por supuestas irregularidades en la adjudicación y compra llevaron a Leyes donde nadie quisiera terminar, en la cárcel de San Antonio.
Adelgazó, envejeció, pero volvió a la silla edil. Meses después, la comida lo llevó de nuevo a una audiencia de 10 horas y a su alejamiento del municipio, anunciado ayer. Y todo esto acompañado de un grupo de concejales, de los cuales algunos, no todos, parece que jamás leyeron sus responsabilidades.
Mientras, los cochabambinos nos tragamos 15 años de retraso. Nos quedamos en los años 90, sin grandes avances. Con un aire irrespirable, una laguna que da pena más que orgullo, problemas de basura, falta de planificación para la zona sur que sigue comprando agua en cisternas.
Cochabamba merece algo mejor. Los cochabambinos amantes de esta tierra hermosa merecemos dejar esa mala racha y ya no votemos por el jopo o la sonrisa, votemos por una verdadera visión de ciudad.
La autora es periodista
Columnas de LORENA AMURRIO MONTES



















