¡Habemus diagnóstico del currículo boliviano!
El Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (Llece) de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la Unesco, con el apoyo del Centro de Investigación Avanzada en Educación CIAE de la Universidad de Chile, y de 18 países de la región acaba de presentar el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) 2019.
Este estudio emplea información que los países de América Latina declaran en sus marcos curriculares y mide los aprendizajes en función de sus propósitos de enseñanza, las tendencias curriculares y cómo se alinean a la Agenda de Educación 2030. El análisis se concentra en tercer y sexto grado de primaria en Lenguaje, Matemáticas y Ciencias en sus dimensiones disciplinar, pedagógica y evaluativa. También considera la presencia de conceptos relacionados con educación para el desarrollo sostenible, equidad de género y ciudadanía mundial. Veamos qué dice sobre Bolivia.
Lectura. Los resultados son muy similares tanto en tercer como en sexto grado: Destaca la diversidad textual y la reflexión y evaluación, empero la comprensión lectora literal e inferencial tiene una presencia muy escasa, y las estrategias de lectura y decodificación están ausentes. El 52,3% de los estudiantes de tercer grado se ubican en el nivel I: “Los niños no son capaces de interpretar lenguaje figurado, reflexionar ni emitir juicios ni reconocer tipos de textos de estructuras no familiares ni tan cercanas. En sexto grado hay un progreso importante ya que el nivel I de desempeño baja a un tercio (32,4%), movilizando al 52,4% de estudiantes al nivel II”.
Escritura. También destaca la diversidad textual con más del 45% así como los procesos involucrados en la escritura (planificación, revisión y reescritura); pero lamenta la baja frecuencia (dos veces menor que el resto) de conocimiento sobre el código (sistema alfabético, caligrafía, ortografía y ciertas relaciones de significado); la morfosintaxis también ocupa un bajo porcentaje mientras que coherencia y cohesión están ausentes.
Matemática. El tercer grado se distribuye de manera semejante al promedio de América Latina salvo en el dominio de patrones y álgebra. Destaca números y operaciones. Le sigue geometría, mientras que magnitudes y medidas presenta un porcentaje escasamente menor al resto. Estadística y probabilidad el porcentaje es muchísimo más bajo. En sexto grado es importante el dominio de geometría seguido por números y operaciones. El 62% de los estudiantes de tercero y sexto demuestran aprendizajes básicos correspondientes a un nivel I, dicho de otra manera, cuatro de cada cinco niños de tercer grado y nueve de cada 10 estudiantes de sexto grado muestran evidencias de ser capaces de alcanzar únicamente los niveles más bajos de complejidad.
El estudio valora el carácter holístico del currículo boliviano y considera que “el área de matemática provee escenarios ideales para el trabajo integrado hacia las metas de desarrollo sostenible”, pero sugiere “instaurar prácticas de resolución de problemas…”.
Ciencias naturales. Se observa una situación similar al resto de países a excepción del dominio de la energía y sus manifestaciones que no presenta ejemplos. Destaca el dominio de cuerpo humano, seguido de Tierra, sistema solar y universo cuyos contenidos en sexto grado también tienen una presencia mayor que en el resto de la región. Los dominios que trabajan temáticas de ciencia, tecnología y sociedad, seres vivos, ecología y medioambiente tienen una proporción menor de contenidos asociados que el resto. “Aproximadamente el 90% de los estudiantes de e(Bolivia) se ubica entre los niveles I y II (52,8% y 37,3% respectivamente); es decir, en la mitad inferior de los niveles de desempeño… significa que solamente son capaces de interpretar información simple y cercana para establecer relaciones y reconocer conclusiones, que poseen conocimiento de la clasificación de los seres vivos y que logran establecer relaciones de causa y efecto en situaciones cercanas”. Se sugiere “fortalecer el currículo hacia un alineamiento de los contenidos con temáticas sociocientíficas y tecnológicas que favorecen una aplicación crítica de los conceptos en la sociedad, a partir de dilemas, debates y oportunidades…”.
Llece sugiere implementar los principios de equidad de género, igualdad y no discriminación, promoción de normas para la convivencia respetuosa entre personas y en su relación con el entorno. Es optimista en la capacidad del currículo de alinearse con la Agenda 2030, debido a que incorpora términos como Madre Tierra y cosmos y su carácter intercultural e intracultural. Respecto a una educación para la ciudadanía mundial, están ausentes los términos colaboración y equidad de género siendo el más recurrente el de comunidad. El estudio advierte que el currículo “desatiende los contenidos asociados a globalización y mundialización de los procesos sociales” y que excluye pensamiento crítico y conceptos asociados a las habilidades para el desarrollo sostenible.
El laboratorio de la Unesco señala que “es probable que Bolivia enfrente desafíos complejos en la implementación de su currículo, dado su carácter holístico, lo que seguramente implicará un esfuerzo por fortalecer las capacidades directivas locales y docentes”; al mismo tiempo advierte que la gran mayoría de los conceptos alineados a la Agenda 2030 son declarativos y de programación curricular”.
La autora es comunicadora social y educadora
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