Ciencia y conciencia
En su obra sobre pedagogía, el filósofo Immanuel Kant dice: “El hombre es la única criatura que tiene que ser educada”.
La necesidad de la educación está relacionada con su finalidad. A diferencia de lo que ocurre con los otros seres vivos, el hombre no puede llegar a realizarse si no es mediante el proceso educativo que le permitirá “hacerse persona”. Esta relación entre la finalidad de la educación y la realización humana es asumida, con algunas excepciones, por quienes se han dedicado al abordaje de las preguntas fundamentales relacionadas con el quehacer educativo. Diríamos que es lo que encontramos desde la Didáctica magna, de Comenio hasta Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, de Morin.
Tal vez se pueda hacer referencia a que en los procesos educativos se coloca especial atención en generar las condiciones para que los estudiantes desarrollen aquellas características que nos hacen humanos. Así es que podemos notar cómo es que la educación es la mediación para nuestra hominización o el proceso para hacernos hombres.
Somos seres racionales y se desarrollan actividades relacionadas con el razonamiento correcto, somos seres comunicacionales y entonces se desarrollan actividades de aprendizaje relacionadas con el lenguaje, somos seres sociables y se desarrollan actividades relacionadas con nuestra vida en sociedad, somos seres trabajadores y se desarrollan actividades relacionadas con las competencias profesionales, etc.
Podríamos hacer referencia a muchas capacidades, habilidades o destrezas que podemos realizar a nivel del pensamiento y que contribuyen al desarrollo de las personas en relación a lo que somos como seres humanos. La articulación e integración de estas habilidades de pensamiento son asumidas como las generadoras de procesos superiores de pensamiento, tales como el pensamiento crítico, reflexivo y creativo.
Desde la perspectiva de este criterio se puede entender que el proceso educativo no es algo que se realiza solamente en los espacios formales o identificados como aquellos donde tendrá lugar dicho proceso. Diríamos que es un proceso continuo que tiene una continuidad durante toda la vida de cada una de las personas.
Y una de las características fundamentales de las personas es posible de ser desarrollada mediante el proceso educativo: la conciencia.
En este tiempo, y considerando lo que se avecina, podríamos hacer referencia a otra característica esencialmente humana: somos seres políticos. Así, la educación también resulta siendo una actividad política en un doble sentido, por lo menos. Por una parte, porque está encargada del desarrollo de la conciencia política y; por otro, porque establece orientaciones para formar a las personas en función de lo que se ha identificado y definido como aquello que orientará su desarrollo.
El autor es doctor en educación y docente universitario
Columnas de LUIS ALBERTO VACA CUELLAR

















