Mast’aku por la democracia
Las almas llegan, se regocijan con nosotros y vuelven. Estos días que a algunos les parecen tétricos suelen ser divertidos para mí, sobre todo cuando me percato de las almas que vuelven.
Siempre me ha llamado la atención la originalidad de cada sector. Por ejemplo, las víctimas de la dictadura, que suelen armar una mesa para los mártires de la democracia, o las organizaciones de defensa de la mujer, que levantan un pequeño ágape para las víctimas de feminicidio. Hoy levantan mast'akus para los caídos en la guerra contra la pandemia.
Me he preguntado para quién haría yo mi mesa.
Haría un mast’aku por la democracia, una t’antawawa gigante, con un cuchillo en el pecho (o la espalda). Con la anulación de los dos tercios está visto el tipo de gobierno que nos espera.
Haría un mast’aku por la justicia y la institucionalidad, valores que el gobierno del MAS no reconoce como vivos. La justicia no será un alma, sino zombi sometido a la voluntad del Gobierno. Haría un urpu bien grande con su escalera al cielo para la transparencia.
Haría un mast’aku por la salud. Dudo que el Gobierno respete el 10% del Presupuesto General del Estado para esos servicios y complete lo que no se hizo en 14 años. Y con pandemia encima (que ésta sí se queda en la tierra), tenemos más almas para el banquete.
Haría un mast’aku por la educación. Sé que el nuevo Gobierno la matará y volverá con su campaña de adoctrinamiento y proselitismo. Mucho me temo que lejos de una educación crítica y una teleeducación (que buena falta nos hizo) volverá el Profocom pachamamista y las loas al proceso de cambio.
Haría un mast’aku por el empleo. Se viene una larga época de crisis económica, mitigada por bonos, y profundizada por falta de inversiones y caída del precio del petróleo.
Haría un mast’aku por la libertad de expresión, por la prensa, por los medios de comunicación… ay, diosito, creo que me faltarán mesas.
El autor es periodista
Columnas de LUIS FERNANDO AVENDAÑO





















