Grandeza de EEUU y su Constitución
Volvemos a asistir a nuevas elecciones en el coloso del norte y comprobamos que la democracia sigue siendo el “gran valor” que rige sus actos desde su fundación el 4 de julio de 1776 contenida en la trascendental Constitución que marcó un hito en la historia política mundial y que inspiró a la Revolución Francesa y a países como los de Europa Central, los Balcanes, África occidental, el Caribe, Hispano América y los Países Bajos.
Lo admirable, la clave de ese documento se refleja en estas frases iniciales: “Sostenemos como evidentes estas verdades: Que los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.
El texto mil veces repetido y estudiado se ha mantenido inalterable en esa Constitución y contiene las palabras más potentes y consecentes en la historia, representa un “modelo moral que los Estados Unidos” se han esmerado en mantener vigente. Lincoln, al promoverla, consideró que esa declaración era el fundamento de su filosofía y sostuvo que era una proclamación de principios que, además, inspiró otros documentos de naciones que los asumieron como propios.
Luego está su grandeza: población cosmopolita proveniente de todas partes del mundo, los latinoamericanos, más correcto los hispano hablantes, casi llegan a los 50 millones siendo la minoría mayor que aporta su trabajo, su economía y su cada vez más influyente liderazgo político extendido al área cultural e idiomática.
Desde el horizonte de la fe, ?tendrá que ver el hecho de haber puesto al Creador como el regente supremo de esa colectividad con su increíble desarrollo? La llamamos potencia mundial en cuanto al crecimiento industrial, comercial, comunicacional y humano. Aunque también registra páginas negras, como el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki al término de la Segunda Guerra.
El rol de los EEUU en el soporte de los organismos de las Naciones Unidas, como apóstoles de la paz, la educación, la salud y la producción de alimentos, de medios de comunicación, de la ciencia y el saber es muy importante y su voz de árbitro en zonas conflictuadas por ausencia de libertad, del ejercio de los DDHH como la libertad de expresión, la división de poderes, la preservación de la salud y la expansión del conocimiento. Por ello EEUU sigue siendo el espejo para reflejar la especie humana en su conjunto.
El autor es periodista
Columnas de MAURICIO AIRA


















