Estrategas de pacotilla
El documental Noviembre negro que mandó a hacer el cocalero a sus sirvientes revela muchas cosas, comenzando por admitir que renunció y no fue golpe, pero también desnuda la pobreza de sus estrategas.
Habían planificado resistir en El Alto, convertir esa ciudad en la trinchera del masismo, pero muy pronto comprobaron que habían perdido el apoyo del dirigente de la COB, que ofrecía traer 5.000 mineros para incendiar La Paz. (Qué fijación obsesiva que tienen las mentes confundidas con incendiar la sede de gobierno, incluso antes de que lo sea).
O sea que la COB les falló, pues Huarachi terminó pidiendo públicamente la renuncia del cocalero.
Los estrategas se pusieron entonces a pensar. Demoraron mucho en ese afán, pero al final propusieron un muy complicado ejercicio que vamos a llamar “renuncias en cascada”.
Para que este plan se cumpliera era necesario que las renuncias produjeran un vacío de poder, lo que dependía de la voluntad de quienes estaban en la escalera mecánica descendente de la “sucesión constitucional”.
Pero estos estrategas, uno de ellos alumno de la Escuela de las Américas, en Estados Unidos, seguramente con muy malas notas, no tuvieron capacidad para enterarse de que podía haber una vicepresidente del Senado que esté en la “sucesión” y pueda asumir la presidencia.
Los estrategas de pacotilla, de morondanga, tampoco tuvieron en cuenta que el plan necesitaba el apoyo de las Fuerzas Armadas, porque el comandante debía, en el caso de que se diera el “vacío de poder” como consecuencia de las renuncias en cascada, tomar el gobierno y anunciar que iba a reconocer la “victoria” del “ganador en la primera vuelta”.
El plan falló porque el comandante Williams Kaliman dijo que no se prestaría a esa tramoya. O sea que primero la COB y luego las FFAA rechazaron las tontas ideas de los estrategas. Cuando ya estaban en Chapare, esperando el avión de los cárteles de Sinaloa, los estrategas pensaron que era el momento de mostrar el poder de los cocaleros. Los convocaron para amenazar al país, pero sólo acudieron alrededor de 500.
En lo que los estrategas acertaron fue en sugerir que el avión que se llevaría a los cobardes hiciera una escala en Asunción de Paraguay y llevarse de allí algunos quintos para el caso de que los dólares retirados del Banco Central no fueran suficientes.
Y luego de este fracaso el exalumno de la Escuela de las Américas se metió bajo las polleras de la embajadora de México. El otro “estratega” se metió en el avión derramando lágrimas, pero con la confianza de los millones que tiene en bancos extranjeros, comenzando por los que reunió al extorsionar a las petroleras durante la “nacionalización”. Él había ocultado las auditorías de las petroleras y descubierto su nueva vocación, de estafador y extorsionador.
Ahora, el patrón de los estrategas está en su propio proyecto de crear no uno, sino varios Chapares en Bolivia. Para esto no los necesita. Le estorbarían.
Columnas de HUMBERTO VACAFLOR GANAM















