Pasó el Carnaval
Con el colorido y fastuoso Corso de Corsos, Cochabamba pone fin oficialmente al Carnaval, al menos en su parte urbana; La Paz tuvo algo parecido con su cómico entierro del pepino, y seguramente, cada departamento, cada región, tendrá su propia cacharpaya criolla y singular para despedir a este tiempo de jolgorio, a esta fiesta que ya cierra cortinas. Ya se va. Ya pasó.
Es hora de pisar suelo, pisar realidad.
Y la realidad es el gran desafío económico que debe afrontar el Gobierno y al que aún no encuentra una respuesta, más con el declive de los hidrocarburos, que también tuvieron su Carnaval. Pero ya pasó, y el proyecto del litio como futuro nacional parece aún muy lejano.
Pasó también el carnaval de las RIN, que alguna vez llegaron a 15 mil millones de dólares, y que hoy se debaten en 3.500 millones. Las políticas del Gobierno para conseguir dólares hasta la fecha han sido precarias y las medidas recomendadas por los economistas no son nada seductoras, pues implicaría reducir el gasto público.
El fin del Carnaval coincide también con el mes en que los cívicos de todo el país dieron de plazo al Presidente para liberar a Camacho y otros presos políticos, la negativa del Gobierno de acceder a esta demanda argumentando que en Bolivia no existen tales presos políticos y la expectativa puesta en el nuevo presidente cívico de Santa Cruz (la región más crítica al Gobierno) para ver si tendrá la voluntad y el músculo de cumplir la amenaza de un referendo revocatorio contra Arce.
Del otro lado, Meta dio un golpe a los “guerreros digitales” sobre algo que ya era un secreto a voces (otro Carnaval) y del que sólo bastaba poner cifras. Meta anuló más de 1.500 páginas de Facebook e Instagram por considerarlas cuentas falsas, cuya finalidad era defender al Gobierno y atacar a la oposición, incluyendo medios independientes. Más cifras, Meta informa que al menos un millón de dólares fueron destinadas al pago de publicidad en estas cuentas.
Para terminar el Carnaval, tenemos casos de dengue, que ya cobraron 33 vidas, 28 de ellas de niños; la gripe aviar sigue haciendo de las suyas, y los feminicidios en el país ya llegan a 16 a nivel nacional
Pasó el Carnaval. Acabó la fiesta. Es hora de recogerse. O mejor, es hora de poner los pies en la tierra para exigir y buscar soluciones, para denunciar los desvíos de recursos públicos, exigir una nueva justicia y reclamar una política seria y transparente para hacer frente a la incertidumbre económica.


















