Las criptomonedas, un desafío
La aparición y el uso de las monedas virtuales cambiaron el modo de hacer negocios y comercio en el mundo. Bolivia no está ajena a esa realidad y la expansión de su uso se precipitó por la escasez de divisas para los intercambios comerciales.
¿Qué tipos de monedas virtuales hay? Las criptomonedas se pueden clasificar según su finalidad y tecnología. Entre las principales y más conocidas están los tokens de utilidad, tokens de gobernanza, stablecoins y NFT. Cada una de estas categorías tiene características y usos distintos, lo que las hace adecuadas para diferentes propósitos en el sistema de las criptomonedas.
En la actualidad, se emplean las monedas digitales para hacer compras en línea, transferencias, inversiones y pago de servicios. La forma más sencilla de usarlas es mediante aplicaciones y el precio se determina de acuerdo con la oferta y la demanda.
Bolivia comenzó a dar los primeros pasos para regular su uso, sin embargo, no es sencillo debido a que son altamente volátiles y sólo se aconseja utilizarlas para el intercambio comercial, pero no para ahorrar.
Según el Banco Central de Bolivia (BCB), hasta septiembre de 2024, el uso de criptomonedas aumentó en un 100% respecto del años anterior en las operaciones de compra y venta de activos virtuales. Esto se debe en parte a la Resolución de Directorio No. 082/2024 del BCB, que legalizó el acceso a canales y herramientas de pago electrónicas para transacciones. Se estima que unas 250.000 personas en el país tienen activos virtuales cuyo valor, en moneda fiduciaria convencional, alcanzan a 3.000 millones en un año.
Por su naturaleza, las criptomonedas se definen como activos digitales descentralizados porque no están controlados ni respaldados por ningún banco central en el mundo. Además, el control depende de una de base de datos descentralizada, conocida como blockchain o cadena de bloques, según publicó Los Tiempos.
De ahí que el desafío más grande sea avanzar en la regulación de su uso. En estos tiempos se han dado avances importantes, como la emisión de una resolución para que los operadores que lucren estén registrados en la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF). Sin embargo, al ser un nuevo espacio para los negocios es necesario desarrollar más la legislación.
Las autoridades y reguladores deben encarar este desafío buscando siempre generar las condiciones óptimas y transparentes para que las operaciones sean seguras.
Es también un deber de los usuarios, antiguos y nuevos, conocer los beneficios y los riesgos que conlleva la utilización de este tipo de monedas para sus actividades.
Es un camino nuevo que Bolivia tendrá que recorrer tomando las previsiones necesarias y reduciendo al mínimo los riesgos para los usuarios.


















