Cruel comercio de animales
Cochabamba se entera cada fin de semana de un nuevo rescate de animales, principalmente perros y gatos, que estaban a la venta en cajas de cartón repletas de cachorros sedientos, deshidratados, hambrientos y hacinados, que se mezclan con la venta de frutas, carnes, verduras, abarrotes y otros productos.
Los controles de la Intendencia y de Zoonosis son recurrentes en inmediaciones de los mercados vecinos de La Cancha, particularmente en La Pampa y la avenida Pulacayo.
Pero, el problema no termina ahí, en las cercanías se han descubierto depósitos de canes en igual o peores condiciones que presuntamente forman parte de una red que acumula mascotas y luego la distribuye a otros departamentos.
Los operativos recientes han rescatado entre 20 y 30 perritos y entre tres y cinco gatitos cada fin de semana.
La venta de esos animalitos en condiciones deplorables es una práctica que se ha normalizado entre los comerciantes que ven en ellos nada más que una fuente de ingresos y no les brindan las mínimas condiciones para su bienestar.
Recientemente se hallaron cachorros de perro en una mochila, que estaban apiñados, uno sobre otro, mientras su comercializador iba rebajando el precio a medida que terminaba la jornada.
¿Qué pasa si nadie compra a uno de los cachorros? Según los defensores de los animales, los abandonan cerca de los contenedores y pasan a ser perros callejeros a su corta edad.
El comercio de mascotas, además, se constituye en un riesgo para la salud pública, porque la mayor parte de las veces no están vacunados contra la rabia. Así que los compradores se llevan un animalito que puede ser foco de un contagio de graves consecuencias para otros mamíferos, incluidos los humanos.
Las condiciones precarias en la venta de perros, gatos y otras especies parece ser la normalidad para quienes de ocupan de esa actividad. Lo que nos lleva a reflexionar sobre el trato cruel que aún se da a los animales.
En Bolivia, la Ley Nacional No. 700 “Para la defensa de los animales y contra actos de crueldad y maltrato” establece claramente que tienen protección y derecho a vivir en un ambiente seguro y saludable.
Las prácticas como el hacinamiento, la falta de agua, la falta de alimentos y la exposición a la intemperie soportando el sol y la lluvia no son solo dejadez o descuido, son formas de maltrato que son sancionadas.
A escala municipal, existe la Ley 1147, que refuerza las prohibiciones y establece multas.
Otro de los problemas que se ha detectado son los criaderos clandestinos, donde los animales son explotados para la reproducción y venta de mascotas, especialmente, de raza, que tienen un costo mucho mayor a un cachorro mestizo.
Si se consigue incrementar el número de adopciones, se reducirían, en consecuencia, las compras. Eso podría quizás detener el crecimiento de este negocio y ayudar a vaciar las decenas de refugios repletos de animalitos que esperan por alguien a quien pertenecer.

















