Un día para el deporte
Cada 6 de abril, en Cochabamba y el mundo, se dedica un tiempo a la práctica del deporte como una herramienta que busca transcender más allá de la actividad física, a un mecanismo de unión, paz y promoción de los derechos humanos.
El Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, como se denomina la jornada de ayer, se celebra en esa fecha cada año desde 2014, y fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 23 de agosto de 2013. La fecha conmemora la inauguración de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna en Atenas, Grecia, el 6 de abril de 1896.
El propósito es promocionar valores en la comunidad como el respeto a los derechos humanos y el desarrollo económico y social.
En Cochabamba, la Gobernación organizó una actividad deportiva con la participación de atletas, funcionarios y personas que dedican un tiempo a alguna disciplina deportiva principalmente para cuidar su salud.
Iniciativas como esa nos permiten visibilizar la importancia que tiene el deporte en la vida diaria y en el desarrollo de los pueblos. Y, de manera accesoria, a llamar la atención sobre la gran infraestructura deportiva que tiene Cochabamba.
En 2018, Cochabamba fue sede de los XI Juegos Suramericanos y con ese motivo se construyó toda una villa deportiva en La Tamborada. Con el paso del tiempo el lugar ha sido abandono y está deteriorado. Los intentos de los legisladores por fiscalizar esta obra y su funcionamiento han quedado frustrados debido a la falta de respuesta de las autoridades del Ejecutivo.
En cifras, la Villa Suramericana, que incluye un complejo de departamentos y un centro de formación deportiva, demandó una inversión de Bs 128 millones.
Sin duda es el legado más importante de la cita deportiva que permitió integrar entonces a delegaciones de 14 país y reunir a 4.000 atletas de élite. En 2018, Cochabamba demostró que está a la altura de recibir grandes eventos deportivos, pero luego gran parte de la infraestructura quedó abandonada.
En contraste con este abandono está la realidad de cientos deportistas bolivianos que deben peregrinar por ayuda o una beca del Estado para continuar con su entrenamiento con miras a llegar a competiciones internacionales. ¿Cuántas veces hemos visto a un atleta organizando una campaña para recaudar fondos o vendiendo rifas o algún producto?
Un día para el deporte no puede quedarse en un acto simbólico debe traducirse en un apoyo real y en políticas públicas que impulsen a los deportistas de élite que representan al país. Es momento, de repensar qué se hará con la Villa Suramericana para que cumpla el objetico para el cual fue edificada.


















