La historia de 767/757 Boeing
El Boeing 767 es un avión comercial a reacción de fuselaje ancho diseñado para vuelos de media y larga distancia, desarrollado por el fabricante estadounidense Boeing Commercial Airplanes. Su producción se inició en 1981 y, pese al paso de las décadas y a la aparición de modelos más modernos, la aeronave continúa desempeñando un papel relevante en la aviación mundial, especialmente en los mercados de carga y defensa.
Este modelo marcó un hito en la industria aeronáutica al convertirse en el primer avión bimotor de fuselaje ancho desarrollado por Boeing. Su diseño respondió a la necesidad de contar con una aeronave más eficiente que los grandes cuatrimotores, como el Boeing 747, pero capaz de cubrir rutas intercontinentales con menores costos operativos. Dependiendo de la variante, el Boeing 767 puede transportar entre 181 y 375 pasajeros, con una autonomía que oscila entre 3.850 y 6.385 millas náuticas, equivalentes a aproximadamente 7.130 y 11.825 kilómetros.
Desde el punto de vista técnico y operativo, el Boeing 767 se caracterizó por su robustez estructural, su confiabilidad en condiciones climáticas adversas y su versatilidad para operar tanto en aeropuertos de gran altitud como en terminales con infraestructura limitada. Estas cualidades le permitieron consolidarse durante décadas como una aeronave ideal para mercados emergentes, donde la eficiencia y la adaptabilidad resultaban factores determinantes para la expansión del transporte aéreo.
Las versiones 767-100, 200 y 300ER fueron pioneras en combinar doble pasillo, largo alcance y dos motores de alta potencia, una configuración que revolucionó la aviación comercial en su momento. Cada una de estas aeronaves cuenta con dos turbinas cuyo consumo promedio alcanza alrededor de 4.950 kg/h de combustible por hora de vuelo, un aspecto que hoy las vuelve menos competitivas frente a modelos de nueva generación, más eficientes y sostenibles.
A nivel global, muchas aerolíneas han optado por retirar el Boeing 767 del transporte regular de pasajeros, migrando hacia aeronaves más modernas. Sin embargo, el modelo sigue siendo altamente valorado como avión carguero, razón por la cual una gran parte de las unidades en servicio ha sido convertida para operaciones de carga. Asimismo, el 767 continúa siendo utilizado como plataforma militar y de reabastecimiento aéreo en varias fuerzas armadas del mundo.
En Bolivia, el Boeing 767 tuvo una presencia significativa y exitosa. Aerosur operó el modelo 767-200, mientras que el Lloyd Aéreo Boliviano incorporó el 767-300ER, consolidando rutas internacionales y fortaleciendo la conectividad aérea del país. Posteriormente, Boliviana de Aviación (BOA) también utilizó este tipo de aeronave, logrando resultados positivos en términos operativos.
No obstante, la historia reciente de BOA con el Boeing 767 plantea interrogantes. Actualmente, se conoce que una aeronave de este tipo permanece en el aeropuerto internacional de Viru Viru en condiciones críticas, prácticamente sin motores. Al mismo tiempo, la empresa estatal habría vendido una aeronave para luego alquilar otra del mismo modelo, una decisión que ha generado cuestionamientos sobre la coherencia y transparencia de la gestión.
A este escenario se suma la necesidad de una planificación estratégica de largo plazo en el sector aeronáutico nacional. La modernización de la flota, la correcta administración de los activos existentes y la toma de decisiones basadas en criterios técnicos y financieros son aspectos fundamentales para garantizar la sostenibilidad de una aerolínea estatal.
La aviación es una industria compleja, donde cada aeronave tiene su propia historia, virtudes y limitaciones. El Boeing 767 no es la excepción. Sin embargo, más allá de las características técnicas del avión, las decisiones administrativas y estratégicas en torno a su venta o alquiler requieren explicaciones claras en beneficio del interés público y del futuro del transporte aéreo nacional.
Columnas de Constantino Klaric




















