Contaminación acústica
La ciudad de Cochabamba sufre, desde hace años, el incremento paulatino de la contaminación acústica, pese a existir normativas municipales que apuntan a controlarla y reducirla.
La última de esas normas tiene menos de un año y su vigencia ha sido objeto de difusión por parte del Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba, especialmente en lo que se refiere a las sanciones pecuniarias, multas, que pueden ascender hasta 1.000 bolivianos cuando el infractor es reincidente.
Su impacto real es, sin embargo, mitigado por decir lo menos, pues el ruido urbano, especialmente en los lugares donde se concentran los comercios, parece ir en aumento.
Es un problema creciente y que, al ritmo actual, amenaza con convertirse en uno más de los muchos factores que conspira contra la calidad de vida de las personas.
Si bien el ruido de los motores de los vehículos es el principal componente de la contaminación acústica, esta se agrava con las bocinas, frenos, alarmas contra robos, amplificadores de automóviles, roncadores de escapes y petardos.
A ello se suman los amplificadores de locales comerciales para atraer la atención de eventuales clientes. Y, desde hace un tiempo en el centro histórico de la ciudad, la música de personas que recaudan monedas ejecutando sus instrumentos con elevado volumen.
Hace unos años, científicos de la Universidad de Harvard constataron, en un estudio, que la exposición a altos niveles de ruido aumenta el riesgo de padecer "ataques al corazón, ictus y otros serios problemas coronarios".
El mismo estudio concluyó la relación entre el ruido urbano y el aumento de estrés, miedo y ansiedad, así como también irritabilidad, una mayor tendencia a actitudes agresivas, síntomas depresivos, problemas de concentración y un menor rendimiento académico y laboral.
No hay anuncios de alguna actividad o iniciativa institucional a llevarse a cabo sobre este tema en Cochabamba, y posiblemente en las otras capitales de departamento del país, es una señal clara de la poca importancia que se le da al ruido en los espacios urbanos. Ruido que es cada vez mayor y afecta cada vez más a la calidad de vida.
Es un problema que contribuye de manera notable al aumento del estrés individual y, por consiguiente, de las tensiones en la interacción entre las personas, por lo que la necesidad de promover su reducción ya ha sido incorporada a la lista de prioridades en las principales ciudades del mundo.
Y en Cochabamba, los perjuicios del ruido urbano han sido constatados hace 12 años, durante una campaña municipal de sensibilización acerca de la contaminación acústica, realizada por la Alcaldía en 70 unidades educativas.
La campaña incluía mediciones de la capacidad auditiva de los estudiantes que evidenció que el 99% de los alumnos de esos colegios acusaba una temprana disminución de esa facultad.
Es un tema que debería inquietarnos y merece la atención de las instancias municipales.
















