¿Qué controla Migración?
Las recientes detenciones de ciudadanos extranjeros en Santa Cruz de la Sierra involucrados con de Sebastián Marset, portación de armas y ataques a la Policía Boliviana nos llevan a preguntarnos inevitablemente si la Dirección General de Migración realizan controles o han adoptado una pasividad alarmante respecto de los no nacionales con antecedentes delictivos.
Desde la captura de Sebastián Marset, uno de los narcotraficante más buscados del mundo, antes de su aprehensión en marzo pasado, las detenciones de ciudadanos extranjeros colombiana han sido frecuentes.
El día de la detención de Marset, la Policía capturó a cuatro personas de su entorno de seguridad: tres colombianos y una uruguaya. Aunque todos están actualmente detenidos en cárceles de Bolivia muy poco se ha investigado e informado sobre cómo ingresaron al país, cómo se desplazaban con tanta facilidad por Santa Cruz y si tenían o no antecedentes en su país de origen.
Las detenciones no pararon ahí. Poco después cayeron en Montero seis personas vinculadas con Marset, cinco colombianos y un ecuatoriano. El caso más reciente es la detención de 11 extranjeros en Santa Cruz, luego de una balacera con la Policía. Entre los detenidos está el líder de “Los Espartanos”, una peligrosa banda de Colombia, país cuya administración de justicia ofrecía una recompensa por ayudar a capturarlo. Buscado desde 2022, Jorge Isaac Campaz Jiménez, alías ‘Mapaya’ está señalado por extorsiones, secuestros, narcotráfico, tráfico de armas de fuego y homicidios.
La presencia de extranjeros vinculados a la aparición de nuevos delitos como los préstamos extorsivos es un fenómeno denunciado en más de una ciudad de Bolivia.
Aquí no se trata de estigmatizar a los extranjeros; sino de un reclamo por la falta de control y filtros que debe tener el Estado boliviano para contener el ingreso de personas que están huyendo de la justicia en sus países de origen.
Es necesario que el Gobierno a través de las instancias competentes, como la Dirección de Migración, active los mecanismos de control. Además, de que se realice un control efectivo que cruce información de antecedentes penales en tiempo real con otros países.
Además, ahora que hay un número creciente de ellos en cárceles bolivianas sería pertinente que Régimen Penitenciario haga un seguimiento de permanencia para garantizar la seguridad de los privados de libertad que tendrán que convivir con los nuevos detenidos.
Bolivia no puede ser siendo vista y utilizada como un refugio bastante cómodo para quienes escapan del peso de la justicia en sus países y vienen a Bolivia a extender sus redes criminales afectando a poblaciones que están acostumbrada y tiene el derecho de vivir en paz.
















