Población perjudicada por los bloqueos
Un día de bloqueo, un día de calvario para miles de personas que, a pesar de la medida de presión que asumen sectores como el transporte público, deben desplazarse como pueden para cumplir sus actividades diarias, principalmente, el trabajo.
Si bien la población ha adoptado ciertas estrategias para enfrentar los bloqueos, como salir más temprano para caminar o hacer transbordos, usar el tren metropolitano, bicicleta o motocicleta, las barricadas que colocan son cada vez más difíciles de atravesar, incluso, a pie debido a que se instalan de manera tan compacta que es casi imposible atravesarlas.
En el kilómetro 5,5 de la avenida Blanco Galindo se presentó uno de los puntos más críticos, porque los trufis se instalaron uno tras otro sin dejar ni un resquicio para que las personas pasen a pie. En la desesperación de llegar a su destino caminaron en medio de los motorizados para pasar.
Al ver la escena, se entiende que los transportistas exijan mejores condiciones; pero, eso no les da derecho a vulnerar los derechos de otros ni a maltratar a la población de esa manera.
Aunque todos sabemos que los bloqueos vulneran el derecho de todas las personas a circular libremente por el territorio nacional, se realizan sin que nadie se haga responsable de sus consecuencias y menos de las dificultades que tienen los ciudadanos comunes.
Los bloqueos en Bolivia son un mecanismo de protesta recurrente al que apelan tanto pequeños grupos como las grandes organizaciones sociales para lograr que sus demandas sean atendidas a través de la presión.
En 2025, Bolivia registró 577 conflictos sociales y 42 días de bloqueo con una pérdida económica calculada en 1.870 millones de bolivianos que afectaron principalmente los denominadores corredores logísticos estratégicos, como la vía entre oriente y occidente hacia los puertos chilenos, según la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC).
La historia fue más grave en 2024, cuando el país se vio afectado por 685 conflictos y 75 días de bloqueo, que se tradujeron en pérdidas de 5.572 millones de bolivianos.
Este 2026 no es la excepción. El país comenzó el año con conflictos debido a las movilizaciones de la Central Obrera Boliviana (COB) en contra de la eliminación de los subsidios a los combustibles y otras demandas.
A principios de este año, la afectación económica ya llevaba a los 102,5 millones de bolivianos solo en el departamento de Cochabamba como consecuencia de 38 conflictos y tres días de bloqueo de carreteras.
El impacto que tienen los bloqueos sobre la vida cotidiana y la producción del país deben ser nuevamente una llamada de atención para los sectores y el Gobierno privilegien el diálogo para la solución de los problemas.
El país no necesita más bloqueos que lo inmediato afecten las actividades diarias y la economía. Es urgente dejar de bloquearnos entre nosotros y apelar a otras formas de protesta donde no sea la población la que cargue con las consecuencias.
















