Aumentan a 717 los fallecidos por el coronavirus en China
El coronavirus sigue extendiéndose y la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció ayer que el mundo enfrenta una penuria de máscaras y equipamiento especializado, lo que ha provocado el disparo de los precios.
Un médico sancionado por haber dado la voz de alarma sobre el nuevo coronavirus falleció el jueves en China, lo cual aumentó la furia de la población ante una crisis que no hace más que empeorar y ha matado a más de 717 personas y contagiado a más de 34 mil, según el último balance de las autoridades.
En el resto del mundo, se han confirmado 240 casos de contagio en unos 30 países y territorios, dos de ellos mortales en Hong Kong y Filipinas.
El presidente de EEUU, Donald Trump, conversó telefónicamente con su homólogo chino, Xi Jinping, al que felicitó por un “trabajo muy profesional”.
“Están trabajando muy duro y creo que están haciendo un trabajo muy profesional”, dijo Trump en la Casa Blanca.
Xi le aseguró a Trump que China era “totalmente capaz” de derrotar a esta nueva epidemia, y pidió a EEUU, que niega la entrada a su territorio a los extranjeros que pasan por China, que reaccione “de forma razonable”.
Washington ofrecerá hasta 100 millones de dólares a China y otros países para combatir la epidemia, confirmó más tarde el secretario de Estado, Mike Pompeo.
“Washington está preparado para gastar hasta 100 millones de dólares de los fondos existentes para ayudar a China”, escribió Pompeo en su cuenta de Twitter.
MURCIÉLAGOS, POSIBLES VECTORES
Mientras que la hipótesis de que el virus provendría de un murciélago parecía confirmarse, científicos chinos anunciaron ayer que el pangolín podría ser el “huésped intermedio” que transmitió el agente infeccioso a los humanos, pues los genomas de las secuencias de virus estudiadas en ese pequeño mamífero eran en un 99 por ciento idénticos a los de los pacientes infectados por el coronavirus de Wuhan.
La epidemia dio un giro político con la muerte el jueves por la noche de Li Wenliang, un médico de Wuhan de 34 años que había alertado a finales de diciembre sobre la aparición del virus en la capital de Hubei.























