Crisis por diésel Filas frenaron al sector productivo
Al menos cinco veces durante el 2023 las estaciones de servicio del país se vieron abarrotadas de vehículos pesados buscando diésel. El Gobierno afirmó que las colas se producían por “especulaciones” de analistas y redes sociales, pero a final de año admitió que habían fallas en los pagos a las empresas proveedoras y que la subvención de hidrocarburos era “descomunal”.
A mediados de mayo pasado se reportaron filas en surtidores del eje central - La Paz, Cochabamba, Santa Cruz - pero una rápida acción de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que despachó 3,1 millones de litros de combustible, aplacó este primer embotellamiento.
Pero el 15 de junio otra vez los surtidores del eje y otras ciudades reportaron filas. A la falta de diésel se sumó una falla en el suministro de gas. Las filas se multiplicaron. YPFB otra vez tomó cartas en el asunto y amplió el suministro de combustible y gas, y a los pocos días todo retornó a la normalidad. Al menos por un tiempo.
La crisis más dura comenzó en octubre. El 29 de ese mes los surtidores de Santa Cruz amanecieron con filas de vehículos pesados. La región es la que más combustible utiliza debido a su extensa frontera agrícola y su poder industrial.
Para dar una respuesta a la “sobredemanda de diésel”, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) amplió su sistema de despacho e inyectó 2 millones de litros extra a los surtidores.
El director ejecutivo de la ANH, Germán Jiménez, aseguró en su momento que el país cuenta con el combustible, pero que debido a problemas de logística en Cochabamba, en “las redes sociales se empezó a especular, a decir que no había diésel, por lo que convocaban a realizar bloqueos”.
En Cochabamba y La Paz también se reportaron filas, pero en menor medida.
El Transporte Pesado informó el 31 de octubre que la falta de diésel se debía a problemas de logística, fallas en la rotación de las cisternas que importan combustible, falta de dólares y fallas en la dotación de aditamentos para combustible.
Para mediados de noviembre la situación se normalizó. El 11 de noviembre la ANH informó que a diario ingresan a Bolivia 6 millones de litros de gasolina y 7 millones de litros de diésel, por lo que se garantizó la provisión de los energéticos.
El 28 de noviembre las filas volvieron. Estaciones de La Paz, El Alto, Santa Cruz y Cochabamba amanecieron con largas filas y quejas de transportistas.
Días antes, el mismo presidente Luis Arce admitió en sus redes sociales que Bolivia paga “un precio descomunal” por la subvención de hidrocarburos, una situación que los analistas, como Álvaro Ríos, dicen que se debe a la falta de exploración, de recursos por los altos precios de la subvención y la ausencia de inversiones.
El Gobierno dio varias versiones sobre la situación, apuntando, entre otras cosas, a la guerra de Ucrania, que afectó la cadena de suministros y los precios internacionales.
Las filas continuaron los días siguiente y el 1 de diciembre el viceministro de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos, Willan Donaire, dijo que la falta del carburante fue por un tema logístico.
El ministro de Hidrocarburos, Franklin Molina, admitió “algunas restricciones” de provisiones por falta de pago a proveedores y que el país tiene entre ocho y 12 empresas abastecedoras.
El presidente de YPFB, Armin Dorgathen, explicó que el problema se originó en la emisión de Swift, un requisito para pagar a las empresas proveedoras. Esto afectó al 20% del total de carga que trae el país y la provisión de parte del combustible por dos o tres días. El problema fue resuelto y la carga aumentó en 7% para garantizar la dotación de carburantes.
El Ejecutivo también apuntó al contrabando de combustibles, debido a que el bajo precio del carburante en el país es aprovechado por contrabandistas para vender el producto a precio mucho más alto en la frontera. Sólo en los primeros días de diciembre, la ANH y la Aduana, incautaron dos cisternas que llevaban ilegalmente cada una 12 mil litros de combustible al norte de La Paz.
Desde YPFB se ratificó que el abastecimiento está garantizado y lamentó que rumores “infundados” de escasez estén multiplicándose en redes sociales, por lo que llamó a la población a mantener la calma.
Subvención e importación
El ministro de Hidrocarburos, Franklin Molina, informó que el costo de la importación de diésel y gasolina le costó al Estado hasta noviembre más de $us 3.000 millones, monto que toma en cuenta la logística del traslado de combustible.
Según datos oficiales, la subvención a hidrocarburos subió de 4.794 millones de bolivianos en 2022 a 7.642 millones en la presente gestión y según el PGE 2024 la cifra llegará a 10.000 millones de bolivianos.
Etanol
El programa de producción y comercialización del etanol anhidro, como aditivo de origen vegetal para la mezcla con gasolinas en Bolivia, se inició con la Ley 1098, con el objetivo de sustituir las importaciones de combustibles líquidos de origen fósil.
Luis Arce, presidente (30/08/2023)
“Desde el 2014, más o menos, hay una declinación en la producción que lamentablemente ha ido cayendo hasta tocar fondo”
Álvaro Ríos Analista económico (28/11/2023)
“El país tiene un déficit estructural, que ya se veía venir hace 10 años, eso se debe a la fallida política exploratoria. Estamos ante una crisis energética estructural”























