Raquel Welch fue prima de Lidia Gueiler Tejada y estaba orgullosa de sus raíces
La actriz Raquel Welch, que falleció este miércoles a los 82 años, fue algo más que un símbolo sexual de la década de 1970. Jo Raquel Tejada, tal su verdadero nombre, nació en Chicago en 1940, hija de la inglesa Josephine Sarah Hall y el ingeniero aeronáutico boliviano Armando Carlos Tejada Urquizo. Fue prima de la primera mujer en llegar a la Presidencia de Bolivia, Lidia Gueiler Tejada.
La actriz nunca renegó de sus raíces latinas, pese a los esfuerzos de su padre de que las ignorara para que pudiera encajar en la cultura estadounidense. No hablaba español porque su padre prefería que se hablara en inglés en su casa, pese a ello, Raquel visitó Bolivia en algunas oportunidades.
“Creo que el idioma es muy importante para nuestra identidad y no poder hablarlo siento que me aísla de esa parte de mí. Sin embargo, me siento muy hispana. Mi esencia es latina”, confesó en una entrevista para la Revista Bocas en 2017.
En esa misma entrevista contó su experiencia sobre su visita a Bolivia a la que calificó como “bastante interesante”.
“Bolivia es un lugar realmente inusual. La Paz está en un altiplano, al pie de un volcán. Cuando empiezas a conducir te das cuenta de todas esas viviendas bastante pequeñas donde la gente vive y luego de la cultura indígena que hay en La Paz. La familia de mi padre, los Tejada, vivía en una parte diferente, supongo que es lo que llaman un barrio de clase alta. Vivieron una vida muy hermosa, fue una experiencia muy linda ir a visitar un país con una cultura tan bella e interesante. Habría querido comunicarme en español, es una lástima que no lo haya aprendido, pero, como dije antes, no culpo a mi padre de que no lo haya hecho. Tuvo sus razones, lo bueno es que hoy ya no es así”.
A eso, añadió que durante la época en la nació, la gente no socializaba con los que tenían acento, “no porque trataran de ser racistas, sino porque era difícil la comunicación”, sostuvo. En defensa de su padre manifestó que él se dio cuenta de que no iba a ser parte de la cultura estadounidense a menos de que aprendiera a hablar un inglés perfecto y se propuso lograrlo.
Con 16 años ganó el título de miss fotogénica en un concurso de belleza. “Creo que cuando tienes ascendencia anglosajona y latina, tu lado hispano prevalece. Tiene que ver con tu temperamento y con tu esencia”, expresó. “Creo que era más sensual que muchas de las chicas de mi escuela. No creo que tenía nada especial, pero podía ver que tenía algunas cosas en mis cromosomas, notaba claramente la sangre de mi padre”.
A los 19 años se casó con James Westley Welch, su novio del instituto de La Jolla, en el sur de California, con quien tuvo dos hijos, y de quien adoptó su apellido con el que sería reconocida a nivel internacional hasta sus últimos días.
Su camino en la industria del entretenimiento comenzó de la mano de Elvis Presley con un pequeño papel en “Roustabout” (1964) y más tarde tuvo trabajos de más peso en filmes como “Fantastic Voyage” (1966).
Su carrera despegó con la aventura prehistórica de “One Million Years B.C.” (1966). La imagen de Welch y su icónico bikini afianzó su estatus de “sex symbol” en una cinta cuyo póster promocional pasó a la historia del cine. Su belleza y potencial erótico fue aprovechado por la industria, que creó para ella uno de los apodos más machistas que se recuerdan en Hollywood: “El Cuerpo”.
En retrospectiva, podría afirmarse que Welch fue la primera sex symbol latina de Hollywood. Y por toda su trayectoria, se considera que fue la única boliviana que tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
La artista se desempeñó también como cantante y participó en programas musicales, en los que compartió escenario con artistas como Cher. Un momento icónico de su trayectoria fue su visita en 1967 a las tropas estadounidenses durante la Guerra de Vietnam para dar un concierto.
Welch pronto se dio cuenta de que el ser un símbolo sexual de Hollywood “tenía algo de poder adjunto, por lo que me volví adicta a esa parte”.
En su madurez la actriz también se dedicó a negocios empresariales de productos de cosmética y de belleza. En 2010, lanzó su libro “Raquel: Beyond the Cleavage” (“Raquel: Más allá del escote”), en el que contaba sus memorias y reflexiones sobre lo duro que fue ser madre soltera en la industria de Hollywood y convertirse en un icono sexual.





















