Bolivia no está en crisis
“A golpe y porrazo”, así se dice en Santa Cruz cuando alguien aprende algo sufriendo, pudiendo haberlo hecho sin necesidad de un traspié. Similar alcance tiene aquello de que “la letra entra con sangre”, como si fuera algo inevitable. Incluso la Biblia dice que Dios se lamentó de que su pueblo “se perdiera por falta de conocimiento” (la ignorancia no es pecado) y por su “dura cerviz” (negligencia).
¿Qué pasa cuando alguien no aprende una lección? Sufrirá nuevos golpes y porrazos hasta asimilarla, mientras pueda hacerlo: nunca será tarde para aprender, excepto cuando sea demasiado tarde para ello. Por tanto, tomar las mejores decisiones hoy, cuando aún hay tiempo para hacerlo y no tener que padecer mañana, será definitivamente sabio.
Hacer esta reflexión era necesario para abordar un tema de fondo, en momentos en que en el país no se asimila aún los efectos del esperado anuncio del crecimiento del PIB (julio/2015-junio/2016) para ver si superó el 4,5 por ciento gatillador del pago de un segundo aguinaldo, lo que no ocurrió, pues el INE dijo que el numerito fue del 4,43 por ciento.
Ahora que esta suerte de bono obligatorio no se pagará, el nuevo debate es si la economía crecerá este año 4,7 por ciento como dice el Gobierno o apenas 3,7 por ciento o 3,8 por ciento como pronostican los “neoliberales” FMI y Banco Mundial, respectivamente. Cabe recordar que, con su vaticinio del 5 por ciento para la gestión 2015, tales organismos estuvieron mucho más cerca de lo que en verdad creció el PIB el pasado año (4,85 por ciento) dejando en off-side un otro pronóstico: “Gobierno asegura que Bolivia crecerá un 5,9 por ciento, en 2015” (El Deber, 1.1.2016)
Otro tema controversial es si “Bolivia está en crisis”. Categóricamente afirmo que Bolivia no está en crisis, pero hay sectores que sí lo están e incluso hay crisis al interior de sectores que crecen. Es que, nada hay más engañoso que un promedio –para el caso, el crecimiento del PIB– y es malo obnubilarse con ello.
Lograr el campeonato sudamericano creciendo 4,7 por ciento podrá parecer para algunos un gran hito, pero es totalmente insuficiente frente a lo advertido por el PNUD, que muchos de quienes salieron de la pobreza pueden volver a ella.
¿Qué es lo que no se está discutiendo, entonces, siendo importante para el país? ¡El cómo crecer –con empleos dignos, de calidad y sostenibles– mucho más allá del gatillador 4,5 por ciento que haga innecesario pelear un segundo aguinaldo! Contentarse hoy con un campeonato en lo macro podría ser una victoria pírrica si mañana hay sectores con alto arrastre de mano de obra, que estén fundidos.
El autor es economista, magíster en Comercio Internacional
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