La guerra de Charlie Wilson
"Juego de Poder" es una película que venía esperando desde hace buen tiempo, pensé que ya no llegaría. Basada en el libro de George Crile, "La Guerra de Charlie Wilson", su título en inglés es el mismo. Se trata de una investigación que busca resaltar el papel jugado por este congresista en la operación encubierta de la CIA en Afganistán. El texto de Crile es voluminoso, 560 páginas, y fue uno de los libros más vendidos en la lista del New York Times, inmediatamente, tras su publicación a principios de esta década. Desde cualquier punto de vista es una historia interesante, un político particular que se convierte en el mayor defensor del financiamiento estadounidense a los mujaydines, que se encontraban en una guerra sin cuartel contra los soviéticos.
Con la presencia de Tom Hanks, como Charlie Wilson, tenemos a un actor acostumbrado a que su presencia en pantalla sea siempre efectiva, el papel no es exigente; pero hace ya buen tiempo que Hanks sabe qué hacer y cómo decirlo, cualquier personaje que él interprete se verá beneficiado por el encanto natural, y aprendido, por este veterano de Hollywood. Junto a él tenemos a otros dos salarios de considerable tamaño-debido a que es un filme político, creo que podemos suponer que su tarifa no fue de lejos la usual-nada menos que a Julia Roberts, como miss derechista y a P. Seymour Hoffman, como Gust Avrakotos. Julia debe lucir hermosa, lo cual no es nada difícil, y también mostrar algo del celo de los fanáticos y la arrogancia de los jugadores, acierta a ambos. Hoffman hace honor al apellido, lejos de tener la imagen prototipo de galán de Hollywood, los productores descubrieron que podía actuar muy bien, lo que sería muy útil en algunas ocasiones. Más extremo que Wilson, el personaje de Avrakotos permite a Hoffman transformarse un poco más, Seymour sabe cómo moverse para que cualquier piel le siente bien. El reparto es de lujo.
"Juego de Poder" como filme es un interesante y ágil drama político, un vistazo a los intercambios entre bambalinas de aquellos que tienen en sus manos las cartas, tal vez no marcadas, pero sí muchas, y todas verdes. No es una producción que descolle en presupuesto, algunas tomas son "baratas" a primera vista, es un filme interesado en contar una historia, la historia de un congresista, Charlie Wilson, y su particular manera de incrementar el presupuesto de las operaciones encubiertas. Interesante, recomendable, vayan a verla, en serio. También es una historia falsa. En 560 páginas se puede decir mucho más que en casi dos horas de filmación. No he tenido la oportunidad de leer el libro de Crile, pero sí leí el de Steve Coll, "Guerras fantasmas", una extensa investigación de 580 páginas, 712 más índice y notas, ganadora del premio Pulitzer, en este texto, que narra los eventos que desembocan en el ataque de Osama Bin Laden a las Torres Gemelas, Charlie Wilson es sólo un nombre más entre mucho otros. Avrakotos es mencionado apenas un par de veces y Joanne Herring, el personaje de Julia Roberts, sólo aparece como anécdota bajo el título de Señorita Hemisferio Norte. Esto no quiere decir que la investigación de Crile esté mal, sino que la imagen completa es mucho más grande y abarca a muchos otros.
El problema del filme "Juego de Poder" es el mismo que adolecen muchas posiciones políticas del primer mundo, nos encuentran tan indefensos y dependientes, que nuestra realidad siempre confirma sus prejuicios más simplistas y racistas. En "Juego de Poder", los afganos son utilizados por la CIA, para pelear su guerra contra los rusos, y después son abandonados por la misma, tras la retirada soviética, se puede concluir, en base a la información provista, que el radicalismo islámico de los talibán y Osama, podrían ser parte de ese abandono. Falso. Esa visión egocéntrica, ya sea de los Estados Unidos o Europa; no recuerdo ningún ejemplo de Japón, es un malestar narrativo que ya ha perjudicado demasiado al mundo. El problema es que filmes como "Juego de Poder" tienden a reproducir esta visión del mundo, falsa por su extrema unilateralidad. Coll, Goodson, Bergen y Bodansky, entre muchos otros investigadores del conflicto afgano muestran cómo los planes de la CIA tropiezan con los intereses de Pakistán, Arabia Saudita y los extremistas islámicos.
La historia del conflicto afgano, que todavía se libra al otro lado del mundo, tiene paralelismos con todos los estados fracasados del planeta. Esperemos que el nuestro no se convierta en uno más; aunque todos los elementos ya estén ahí. '?Qué entra en juego? Como siempre están los vecinos entrometidos con sus agendas propias y particulares, está el liderazgo local, con sus mezquindades y egoísmos, están los Estados Unidos, porque no lo pueden evitar, y muchos, muchos más. También podría estar usted. El problema de Afganistán es una lista interminable de nombres, donde los estadounidenses sólo buscaban ayudar a la resistencia afgana en contra de los comunistas soviéticos, para algarabía de los propios afganos. Y, '?qué hay de los servicios de inteligencia paquistaníes?, '?de los intereses de Arabia Saudita y sus dos principales apoyos políticos, la familia real y los wajabitas?, '?del compromiso de Reagan?, '?de las muchas facciones afganas?
"Juego de poder" hace un buen trabajo, la historia es buena, interesante, los actores tienen mucho carisma, y sigue siendo una película de Hollywood que decidió sólo verse el ombligo. No lo pueden evitar, es un acto reflejo cuando se es un país tan rico, tan poderoso. Lo que no debemos descuidar, los demás, es hacernos recuerdo hasta el cansancio, que los juegos de poder nunca son tan sencillos. Son muchas las mesas de juego, numerosos los mazos y jugadores, largos los partidos. No lo olvidemos nosotros; aunque lo olviden ellos.






















