La dimensión política de las mochilas chinas
Dos semanas han transcurrido desde que el pasado lunes 2 de abril una concejal del Movimiento al Socialismo sacó a la luz pública el escandaloso caso de las mochilas chinas compradas por la Alcaldía Municipal por un precio muy superior a su valor real .
Ese tiempo no ha sido suficiente para que la Alcaldía desvirtúe las acusaciones que pesan sobre algunos de sus más altos funcionarios y, por consiguiente, sobre el alcalde José María Leyes. Todo lo contrario. Han sido tan desatinadas las reacciones, desde las primeras hasta las más recientes, que sólo han servido para confirmar las peores sospechas.
El tono burlón con que las autoridades ediles quisieron a un principio restar importancia a la denuncia fue el primer desacierto. La forma amenazante como dos funcionarias pretendieron poner en duda la seriedad de las denuncias fue el segundo. Y la pasividad con que el Alcalde dejó pasar los días sin dar ninguna muestra de voluntad para que sus colaboradores implicados en el caso asuman su responsabilidad terminó por allanar el camino a una ofensiva gubernamental cuyo objetivo principal es a todas luces la expulsión del Movimiento Demócrata Social (MDS) del gobierno municipal.
Ante tal situación, de nada valen las lamentaciones de quienes en diciembre de 2015 fueron favorecidos con el voto mayoritario de la ciudadanía y no supieron retribuir ese apoyo con honestidad. Resultan por eso absurdos sus alegatos sobre el “interés político” al que atribuyen las denuncias y las consiguientes acciones legales. Tales argumentos sólo sirven para poner en evidencia lo indefendible que es su causa.
Por supuesto, nada tienen de inocentes las motivaciones de quienes desencadenaron la ofensiva en marcha contra la gestión municipal de los “demócratas”. No es un súbito arranque de puritanismo lo que anima a quienes desde las filas del MAS se pusieron en acción en nombre de la lucha contra la corrupción, sino el más frío cálculo para lograr una victoria y minimizar los efectos de anteriores derrotas en el escenario político local y nacional.
Siendo eso tan evidente, a la falta de criterio con que los funcionarios ediles afrontaron la crisis se suma la pasividad con que los dirigentes departamentales y nacionales de MDS observan la probable pérdida de uno de sus pocos bastiones. El silencio en que incurren amenaza con proyectar a escala nacional los daños causados por el mal paso dado por uno de sus principales miembros, el alcalde de Cochabamba.
Así, se confirma una vez más que el punto más fuerte del Movimiento al Socialismo es la oposición.

















