Evo y la harina de La Haya
Es muy probable que cualquiera que sea el fallo de La Haya, Evo Morales intentará sacar beneficios propagandísticos. Aun un fallo totalmente adverso a Bolivia le servirá para agitar banderas patrioteras…
Sin embargo, la destrucción del Estado de Derecho también tiene su peso en el país y en el mundo. No será fácil para Morales aglomerar el asunto del mar con el asunto de la inconstitucionalidad de su candidatura. Estos asuntos son harinas de dos costales y los bolivianos sabemos discernir.
Por eso, los estrategas de Morales transitarán una línea propagandística muy delgada: Si amasan con torpeza, fracasarán y la torpeza ya le ha causado peripecias nefastas a Morales. Si no amasan, perderán la oportunidad propagandística. Las dos opciones demuestran que la soga es muy gruesa y el cabrito es huidizo.
En cuanto al tenor del fallo mismo, los magistrados de la Haya están conscientes del espaldarazo propagandístico que su fallo podría dar a Evo.
Esta consideración debiera llevar a los magistrados a evitar que el fallo favorezca las pretensiones de una persona que está destruyendo el Estado de Derecho de su país y ha forzado un prevaricato a “su” Tribunal Constitucional sobre una convención de Derecho internacional. Es un hecho que desde la perspectiva del juicio de La Haya, las jugarretas de Evo Morales con el Estado de Derecho de su país es lo peor que le hubiera podido suceder a la causa boliviana.
Lo peor que puede sucederle a la Corte de La Haya es que una de las partes en el litigio responda que el fallo emitido “es inaplicable”. Cuando un tribunal internacional sufre un desaire, se pone en tela de juicio el sentido de su eficacia y existencia. Es decir, su doctrina constitutiva. Por eso, el fallo debe evitar ser denunciado por alguna de las partes.
La cancillería boliviana afirma que acatará el fallo, creyendo que no tiene nada que perder. Eso es falso, pues hay algo que perder: El fallo puede vedar para siempre negociaciones que busquen sostener la doctrina boliviana de mar con soberanía. Que no haya un debate al respecto en Bolivia, significa quizás que la diplomacia boliviana está dispuesta a perder su doctrina.
Chile, por su parte, ya ha expuesto los motivos que lo llevarían a declarar inaplicable el fallo: Para La Moneda, la simple mención de la palabra “soberanía” asociada a “obligación de negociar”, llevaría a Chile a desconocer el fallo. Por eso, es dudoso que el fallo permita a Morales entrar a caballo en Antofagasta. A estos mensajes se suma una reciente expresión de malhumor chileno: “Morales no es sujeto con el que pueda negociar”. Esto hace evidente que el mismo señor Morales ofrece un flanco blando a Chile, pues en el caso que logre volver a posesionarse como presidente de Bolivia, Chile podrá postergar negociaciones arguyendo que solo negociará con un gobierno constitucional.
Todas estas consideraciones ponen en evidencia que no será fácil para Morales amasar una propaganda aglomerando la harina de su costal re-re-releeccionario con la harina que venga de La Haya. Quizás, en el calor de un breve jolgorio, logre amasar un mazacote de dos harinas. Pero la aspiración marítima de Bolivia y el discernimiento de los bolivianos ofrecen un horno muy grande para su pan.
El autor es actor
Columnas de LUIS BREDOW SIERRA

















