La peligrosa distorsión de la docencia en la universidad boliviana
Permanentemente cuestionada por la mala formación de estudiantes, la baja calidad docente, la poca producción científica y el limitado acceso a la tecnología, así es la universidad pública, la cual, desde hace años, no hace más que exponer su incapacidad para enfrentar los retos que le demanda el presente.
Hace mucho que la universidad pública, distorsionó la esencia de la autonomía universitaria y el cogobierno y la volvió funcional a los intereses de los grupos de poder que van más allá de los gremios e intereses corporativos y que se encaramaron en las estructuras del sistema universitario, utilizándolas como espacio de negociación partidaria, haciendo una administración clientelista, doméstica e ineficiente, captando dirigentes universitarios y prorrateando a familiares, privilegiados espacios laborales.
La formación, la investigación y la interacción están relegadas al lamentable e interesado papel de algunos políticos que coyunturalmente se encuentran en cargos universitarios, quienes vieron en la academia una forma de vida y estabilidad económica, aprovechando su situación para sí y para los suyos, acomodando en docencias o cargos jerárquicos a esposas, parejas y familiares.
Posgrados superiores como las maestrías, doctorados, postdoctorados o la fundamental experiencia profesional, han sido opacados por el servilismo político y la retribución al apoyo en campañas electorales, de ahí que se otorgaron espacios laborales, al interior de la universidad, a egresados sin mayores méritos que los de haber sido dirigentes universitarios. Los exámenes de competencia han sido eliminados para dar cabida con facilidad a los “amigos”, otorgándoles ventaja a unos, en desmedro de otros.
Pese a la gran cantidad de profesionales de nivel en el medio, los méritos se miden por la asistencia en épocas electivas y por los lazos familiares de los circunstanciales mandos. De ahí que se pueden observar recién titulados en cargos universitarios, sin examen de competencia, así como parejas beneficiadas con la cátedra docente o algún selecto cargo sin proceso de selección alguno.
De allí se entiende la desconexión entre la docencia y la investigación, la pobre producción científica y tecnológica y por ende la escasa innovación y casi nula relación con la empresa y el espacio laboral en general. Son estos hechos, entre otros, que ponen en permanente debate a las universidades públicas, que tienen tras de sí la importante y necesaria tarea de hacerla útil a la sociedad y al país manteniéndola al margen de los vicios, corrupción e inmoralidad de la política tradicional.
El autor es catedrático universitario titular
Columnas de GREBY RIOJA M.
















