“ENVEJECER ES OBLIGATORIO… MADURAR ES OPCIONAL”
Estamos en un tiempo donde las generaciones se van disolviendo, por un lado conforta y por otro preocupa.
Conforta porque ahora tener 50 o 60 años ya no es lo mismo que hace 30 años atrás. Viendo en retrospectiva, antes una mamá de 40 años era vista como una “señora mayor” en el sentido de actitud, vestimenta, comportamiento, vocabulario o actividades; y ni qué decir una mujer de 50 o más años. Hoy no es así, actualmente tenemos “abuelas” que están en la plenitud de su vida con los mismos 50 años que en el pasado ya se sentirían en decadencia; y también hay muchos hombres que están empezando sus vidas (hablo en el sentido de estabilizarse emocionalmente) a los 50 o más cumpleaños vividos.
También es reconfortante porque la expectativa de vida ha crecido y el promedio de la misma también…, enterrar a alguien de 65 años responde a comentarios comunes como “qué pena, tan joven murió”, interpretación que en un pasado sería “ya vivió y cumplió su ciclo”.
Sin embargo; estos ejemplos reconfortantes, también son altamente preocupantes pues la “abuela” más allá de la edad que tenga no siempre responde a un perfil de cordura o de ejemplo y lo mismo sucede con los hombres que ni piensan estabilizarse emocionalmente a la mitad de su vida (hablemos en ambos casos de “eternos galanes”, o de quienes tratan de encubrir las arrugas de la cara con jeans pegados al cuerpo o de quienes encontraron en el bisturí un buen aliado…en fin, distintas señales que denotan una resistencia al paso de los años).
Conforme pasa la vida, nos damos cuenta que para envejecer no se necesita talento, habilidad, estudios o voluntad; sencillamente el tiempo pasa y con el nosotros…envejecer es obligatorio aunque pareciera que ahora lo hacemos más tarde, igual estamos obligados a hacerlo; pero madurar es opcional y esto si demanda conciencia.
Demanda conciencia porque forma parte de las decisiones que tomamos, de los valores que manejamos, de los principios a los cuales nos acogemos; madurar es una actitud y también un estado de la mente, es esforzarse por tener un juicio prudente, ser sensatos, ser responsables y ser sinceros primero con uno mismo y luego con los demás.
Estar envejeciendo no es sinónimo de estar madurando; como tampoco podemos pensar que la niñez o la juventud siempre es sinónimo de inmadurez. Hay niños que asumieron la jefatura de hogar por pertenecer a familias de padres alcohólicos o madres ausentes; hay jóvenes que aportaron a la ciencia sencillamente porque no miraron los años con más peso que sus potencialidades; son cienes los ejemplos que conocemos y seguramente millones que están en el anonimato o tal vez conviven a nuestro lado y no nos percatamos…jóvenes dispuestos a marcar la diferencia dándonos imperdibles lecciones, que a diferencia de muchos mayores de hoy que se resisten a envejecer y ni consideran el madurar, encontramos jóvenes que han decidido ser agentes de cambio luchando por los derechos humanos, el acceso a la educación, la erradicación de epidemias o crear aplicaciones tecnológicas útiles; y también existieron otros antes de ellos como un David que enfrentó a Goliat, un José que no cedió a la seducción, un Josías que aplicó una reforma nacional o un Daniel que se tomó muy en serio el concepto de excelencia (todos ellos no eran viejos pero optaron por ser maduros).
A diferencia de muchos mayores de hoy que se resisten a envejecer y ni consideran el madurar, existen actualmente jóvenes que han decidido ser agentes de cambio luchando por los derechos humanos, el acceso a la educación, la erradicación de epidemias o crear aplicaciones tecnológicas útiles; y también existieron otros antes de ellos como un David que enfrentó a Goliat, un José que no cedió a la seducción, un Josías que aplicó una reforma nacional o un Daniel que se tomó muy en serio el concepto de excelencia (todos ellos no eran viejos pero optaron por ser maduros).
Jean Carla Saba de Aliss
Pedagoga Social /Life Coaching






















