Piscinas naturales en Bolivia que debes conocer
El verano llega a Bolivia y la fuerza del sol nos invita a explorar nuevos lugares en un país diverso que se extiende a través de valles, cordilleras y llanuras. Es de esperarse que las opciones para los bañistas también sean igual de diversas y, por eso, queremos invitarte a refrescarte con el agua de estos cuatro destinos.
Si buscas una alternativa en Cochabamba con opciones para todo público no podemos dejar de recomendarte Villa Tunari. Este paraíso natural está ubicado a 160 kilómetros de la ciudad, en la zona tropical del departamento. Su belleza y tamaño lo hacen uno de los lugares favoritos de muchos bañistas. Entre sus atractivos, podemos destacar las pozas Padre Sama y Tres Arroyos que, a poca distancia de la carretera, no dejan de maravillarnos con sus aguas cristalinas. Además, no podemos olvidar que los paisajes exuberantes de Villa Tunari son el escenario ideal para los amantes de la aventura, con una oferta de deportes extremos como el zip line, el rafting en el río Espíritu Santo y el descenso a cuerdas en la selva.
El agua es un constante fluir y transformación. Cuando es intensa, nos genera adrenalina y dinamismo, pero su movimiento también nos puede generar paz, como en las siguientes opciones de aguas termales.
Recorriendo las rojizas tierras de la Chiquitanía cruceña, nos topamos con el río de aguas termales más extenso de Latinoamérica: los cinco kilómetros que recorren por la comunidad de Aguas Calientes en Roboré. Este increíble espacio da paso a la consolidación de tres balnearios, para disfrutar lo maravilloso y terapéutico de las aguas termales. Los Hervores es el más grande y famoso por sus aguas que superan los 40 grados, pero también por la experiencia que los bañistas viven al entrar en sus relajantes corrientes que ofrecen un espacio de descanso natural. Por otra parte, a pocos kilómetros dentro de la misma comunidad, El Puente y El Burriño ofrecen alternativas más tranquilas, no sólo por su menor concurrencia, sino también por sus aguas más templadas: entre los 25 y 35 grados centígrados.
Acercándonos un poco más al cielo, nos topamos con las imponentes cumbres del Parque Nacional Sajama que, a pesar de su frío clima, guarda sorpresas únicas. Las aguas termales de Manasaya en Curahuara de Carangas (Oruro) son aguas de zona volcánica que impulsaron la creación de albergues y piscinas naturales para que los turistas puedan disfrutar del contraste de las temperaturas y conseguir postales impresionantes a los pies del nevado.
Por último, para un paisaje perfecto en el oriente boliviano, regresamos hasta las cataratas del Jardín de las Delicias en Santa Cruz, donde el sonido de la naturaleza y la compañía de las aves convierten esta visita en una experiencia mágica. Un lugar donde podrás disfrutar de cuatro cautivantes y espigadas caídas de aguas cristalinas, de 85 a 100 metros de altura, a través de senderos ecológicos llenos de vida. Las aguas son frías y el clima templado, pero la diversión está asegurada.
Para disfrutar al máximo de estas maravillas naturales, no olvides protegerte de los mosquitos y del sol con repelentes, sombreros y protectores solares, además de aportar a la conservación de nuestro tesoro ambiental, evitando ensuciar el lugar y cuidando el entorno que visitas.
Conocer estos destinos y conectarnos con el agua de estos lugares nos ayuda a entender nuestra tierra. Entre juegos, entretenimiento y relajación, se crean esos momentos que nos hacen entender lo afortunados que somos y despiertan el orgullo de pertenecer a Bolivia, Una Gran Nación.























