Cochabamba 216 años: Diego Prudencio
Director de Control Sanitario y Zoonosis del Gobierno Autónomo Departamental de Cochabamba
Anhelo una sociedad más compasiva, no solo con los animales, sino también con el prójimo. ¿Por qué? Porque nuestra salud depende de la suya, así de sencillo.
La forma en la que tratamos a los animales también dice mucho de la sociedad que queremos construir. La compasión no debería entenderse como una debilidad, sino como una responsabilidad y como una expresión de humanidad.
Cuando somos capaces de proteger a un ser que no puede expresar con palabras su dolor, su miedo o su necesidad, también estamos fortaleciendo nuestra capacidad de cuidar y respetar a los humanos que nos rodean, como escribió Aristóteles: “Pues, así como el hombre perfecto es el mejor de los animales, así también, apartado de la ley y de la justicia, es el peor de todos”.
Quiero ver un municipio libre de maltrato animal, y compasivo con esos seres que no pueden expresar su sentir; un lugar donde las cinco libertades de los animales, declaradas por la Unesco, sean respetadas y protegidas, tanto en animales domésticos como en la fauna silvestre, en nuestros animales nativos: una barrera entre lo que conocemos y no conocemos.
También deseo que el bienestar animal deje de ser visto como un tema aislado o secundario, debemos entender que detrás de cada animal existe una responsabilidad humana y que, detrás de cada decisión que tomamos respecto a ellos, existe también una consecuencia para nuestra sociedad y nuestro entorno.
Está claro que, las nuevas generaciones deben cambiar este paradigma de comportamiento que a los adultos nos cuesta modificar debido a patrones tan arraigados.
Son los niños quienes transformarán esta realidad, por eso, la educación tiene un papel fundamental. Si enseñamos desde temprana edad que un animal siente, que necesita cuidados, alimentación, atención veterinaria, protección y respeto, estaremos formando generaciones capaces de comprender que la tenencia responsable no es solamente una obligación, sino un compromiso con toda la comunidad.
Encarar los problemas de la sobrepoblación canina, el abandono, el maltrato, las enfermedades zoonóticas y los riesgos sanitarios requiere coordinación, educación, responsabilidad y voluntad colectiva.
Debemos unirnos para buscar soluciones conjuntas entre instituciones, familias, organizaciones, profesionales, educadores, organizaciones de protección animal, casas de estudio y sociedad civil tenemos un papel que cumplir.

























