Derechos humanos de las mujeres
¿Por qué es importante hablar de los derechos humanos de las mujeres? A pesar que la Declaración Universal de Derechos Humanos señala que los derechos son iguales para mujeres y hombres, en la práctica y a lo largo de la historia los derechos de las mujeres son violados diariamente en todas partes del mundo con hechos de violencia de género como:
• Violencia sexual, intrafamiliar.
• Acoso y discriminación en el trabajo y los centros educativos.
• Violencia política.
• Feminicidio.
• Acoso sexual.
• Inequidad en el acceso a la toma de decisiones.
• Desigualdad de oportunidades, entre otros.
Los derechos se pueden vulnerar por acción (de hecho) o por omisión (hay derecho protegido, pero no se lo atiende o no se le permite la vigencia). Muchas veces, no nos damos cuenta que se violan nuestros derechos porque creemos que las cosas “así deben ser” y no los defendemos, o quedan en la impunidad, señala un artículo del portal digital Feminismos del siglo XXI.
El derecho es el conjunto de principios y normas que regula las relaciones humanas en toda sociedad (RAE), pero hasta 1993, en la Conferencia sobre Derechos Humanos de Naciones Unidas de Viena, no se reconoció explícitamente que las mujeres debían cumplirlos y disfrutarlos, además de tener derechos propios como la no discriminación o los relacionados directamente con la maternidad y reproducción.
Históricamente, las primeras declaraciones modernas de derechos de ciudadanía, como la de 1791 tras la Revolución Francesa, habían ignorado a las mujeres. Derechos como el voto, el acceso a la educación o el derecho al trabajo y la autonomía económica tuvieron que ser reivindicados aparte de forma individual o colectiva. El derecho se articuló partiendo de la base de que el sujeto de “lo humano” era el hombre.
Desde los años 70, el feminismo demanda una revisión de los derechos humanos para integrar a la mujer en ellos, así como reconocer las diferencias y particularidades específicas de la vida de las mujeres. Se trataba (y se trata todavía) de visibilizar a más de la mitad de la población y ampliar el ámbito de actuación del derecho a la esfera privada, en la que estaba recluida la población femenina. De hecho, la participación pública y la representación en política, justicia, cargos económicos o educativos es otra de las reclamaciones de los y las defensoras de los derechos de las mujeres. De ahí la importancia del feminismo radical (de raíz) bien resumida en su lema ‘Lo personal es político’.
Gracias a esta redimensión del ámbito del derecho, la violencia de género, la salud reproductiva o la protección contra los delitos sexuales se han incorporado a las legislaciones y tratados internacionales. El trabajo en la defensa y garantía de los derechos de las mujeres, teniendo en cuenta la diversidad, sigue siendo prioritario.
El reconocimiento del derecho al voto y la participación ciudadana centró gran parte de los esfuerzos de las feministas de la Primera Ola, junto al acceso a la educación de las mujeres. Sin dejar de reconocer el gran avance que supuso el sufragismo como movimiento, los derechos ciudadanos plenos siguen estando pendientes en algunos pueblos y culturas. En Bolivia, a pesar de la protección constitucional y de haberse incorporado la paridad entre mujeres y hombres, todavía el derecho político no es vigente en muchas esferas del poder público, como por ejemplo; los cargos de la toma de decisiones en instituciones públicas.
PRINCIPALES DERECHOS DE LA MUJER
• Derecho a la educación. Poder ir a la escuela, a la universidad, rechazar un matrimonio para estudiar, acceder a las mismas materias y calidad educativa.
• Derecho al trabajo. Las diferencias salariales de las mujeres respecto a los hombres siguen siendo un tema central del debate feminista.
• Derecho a la salud y acceso a la atención médica así como derechos reproductivos.
• Derechos económicos: prestaciones familiares, préstamos económicos, acceso a hipotecas y créditos financieros. Una de las grandes discriminaciones de las mujeres en el mundo es que, a pesar de ser mano de obra muy valiosa para sectores económicos y productora del 80 por ciento del alimento del mundo, tiene acceso solamente al 1 por ciento de la riqueza.
• Derecho a la participación social, deportiva y cultural. Proteger el acceso en igualdad de condiciones a la práctica de cualquier deporte, a la cultura, poder conducir o asistir a reuniones sociales, entre otros ámbitos, así como crear y potenciar redes de asociacionismo femenino.
• Protección contra la violencia sexual y violencia de género.
• Derecho al voto y la participación política. Una de las históricas defensas de los derechos de las mujeres tiene que ver con el sufragio femenino y la participación en los parlamentos y órganos de decisión democrática.
• Derechos específicos de las mujeres de diferentes culturas, razas o creencias. La diversidad es uno de los grandes ejes del feminismo actual y las leyes deben dar respuesta a problemas concretos de las mujeres en su comunidad. Por ejemplo, acabar con los crímenes de honor en La India o garantizar la educación de las niñas en Pakistán.
• Derechos familiares. En permanente revisión por los nuevos modelos de familia y vida personal, leyes como el divorcio, el reconocimiento de la paternidad, la elección libre de pareja tienen su origen en el feminismo, la defensa de la libertad de la mujer y la protección de la esfera familiar.
El feminismo nació en el siglo XVII, pero se concretó como movimiento colectivo de lucha de las mujeres en la segunda mitad del siglo XIX.























