El túnel de El Abra y Ley alentaron asentamientos
La huella urbana avanza rápidamente en el municipio de Sacaba y ocupa áreas verdes, tierras agrícolas, lechos de ríos, torrenteras y serranías.
El Comité de Defensa de la Tierra y el Agua estima que el 80 por ciento de las tierras agrícolas están en riesgo.
En tanto que la Alcaldía reconoce que la construcción de la avenida al túnel de El Abra y la Ley 247 de Regularización de Derecho Propietario alentaron nuevos asentamientos.
El mercado de tierras es intenso y basta con recorrer las laderas de Sacaba para hallar decenas de anuncios de: “Vendo lote”. Las ofertas son sobre todo de tierras en la zona sur. Por otro lado, las casas de “engorde” aumentaron desde la homologación de la mancha urbana.
El coordinador del Consejo Metropolitano Kanata de la Gobernación, Omar Fernández, informó que la mancha urbana de Sacaba homologada en 2014 avanzó hacia “toda” la zona agrícola. Abarcó 3.531 hectáreas de Esmeralda, Chaupisuyu, Mollocota, Buena Vista, López Rancho, Curabamba y Lava Lava.
Omar Fernández dijo que uno de los casos más críticos está en Mollocota (386), Buena Vista (66) y López Rancho (88) donde 540 hectáreas fueron invadidas por personas presuntamente de las Seis Federaciones del Productores de Hoja de Coca del Trópico, hace seis años.
Hace años, la Asociación de Riego Apagapunta, considerada la agrupación más grande de Sacaba con 1.500 socios de 27 comunidades, planteó utilizar el terreno para construir un centro experimental agrario.
Incluso sembró en los predios. Pero, después de enfrentamientos, querellas y heridos entre regantes y presuntos compradores de las Seis Federaciones del Trópico, el INRA declaró 65 hectáreas como área fiscal o propiedad común.
Sin embargo, el Vicepresidente de la Coordinadora de las Seis Federaciones, Leonardo Loza, rechazó que su sector esté loteando en Sacaba. Dijo que la responsabilidad es personal.
A pesar de que 65 hectáreas de López Rancho fueron declaradas tierra fiscal, en 2008, durante un recorrido se observaron cientos de casas a medio construir y desahitadas.
El transporte público ya llega a sector y la Empresa de Luz y Fuerza de Cochabamba (Elfec) instala y renueva postes de energía. En la zona hay algunas granjas que todavía luchan por mantener su terreno en medio de la presión urbana.
Una de las habitantes, Serafina L., contó que los predios son ofrecidos por “chapareños” y “potosinos”. El metro cuadrado se vende entre 25 y 50 dólares. “Yo vivo acá cinco años y tenemos agua. A mí me ha vendido René T. de Potosí (…) la mayoría son chapareños. Compran los lotes, hacen casita, lo dejan y se van al Chapare,”, contó.
La mujer aseguró que su esposo es “loteador”, porque el negocio es “rentable”. Su trabajo consiste en colocar mojones en terrenos abandonados o coordinar con los dueños.
Fernández, manifestó que la huella urbana de Sacaba ahora se extiende desde el Parque Tunari hasta el límite con Tolata.
La mancha urbana convirtió a Curubamba, una región agrícola ubicada sobre la cota 2.750 del Parque Tunari, en una zona en riesgo. Al menos 124 hectáreas de están en peligro.
A ello se suma que en los últimos seis años, las urbanizaciones aumentaron su presencia en las laderas del Tunari y lechos de río del norte de Sacaba.
En el pasado, el sud de Sacaba solía producía trigo, cebada, arveja y avena. El norte, alfa, maíz, flores y verduras; mientras que el valle central, alfa, maíz y verduras. Hoy todos esos cultivos están en riesgo.
Para Fernández, Sacaba es el municipio más afectado de la región metropolitana por el avasallamiento de tierras.
Ciclo de reportajes
La rápida urbanización de Sacaba no es un hecho aislado, es parte de un fenómeno que se repite en los siete municipios del eje metropolitano- conformado por Sipe Sipe, Vinto, Quillacollo, Tiquipaya, Colcapirhua, Cercado y Sacaba- que ha comenzado a asediar los lechos de ríos y áreas protegidas.
Los Tiempos inició el 12 de junio un ciclo de tres partes sobre los loteamientos y el mercado de tierras en la región metropolitana. La primera parte abordó la invasión de los lechos de río en Vinto, Quillacollo, Cercado y el precio de la tierra.
DISPUTAN 60 HECTÁREAS EN EL TUNARI
Un comunario, Alberto Almaraz, que ha recurrido constantemente a la Gobernación y a la Alcaldía de Sacaba sin obtener respuesta dijo que alrededor de 30 hectáreas de tierras comunes del Parque Tunari en la zona de Tacoloma Alta y Larati Chico son avasalladas. La ocupación de las tierras comenzó en 2010 sin que autoridad alguna pare los loteamientos.
Almaraz contó que los comunarios plantaron 20.000 pinos, eucaliptos y tara para proteger la zona en conflicto como parte de un convenio firmado con el Parque Nacional Tunari y la Gobernación. Sin embargo, los avasalladores “no respetaron” la actividad. “Ahora están haciendo sus construcciones ilegales ahí recientemente nomás (…) En la zona más o menos hay 50 casas”, detalló. “Hemos denunciado a todo lado pero las autoridades han hecho la vista gorda. Mientras tanto los vecinos nos estamos enfrentando (…) Nosotros queremos ese sector como área protegida”, señaló.
La zona era utilizada para pastoreo pero “ahora no se puede pastear ni sacar porque tiene dueños”, dijo.
PLAYAS DE RÍO Y 4 MIL REGANTES EN RIESGO
De acuerdo a datos de la Gobernación, al menos el 40 por cuento de las playas de río de la región metropolitana corren el riesgo de ser avasalladas. Es decir, 1.000 de las 2.971 hectáreas que existen.
Sólo en Sacaba, existen 607 hectáreas en los ríos Curabamba,Tacoloma, Chimboco, San Jacinto, Huayllani, Distrito 4 y Arocagua . Estos se encuentran a los pies del Parque Tunari. A ello se suma que al menos 4 mil regantes de las comunidades de Esmeralda, Chaupisuyu, Buena Vista, Lopez Rancho, Lava Lava y Apagapunta la más grande de ese municipio, 1.500 de 27 comunidades, se encuentran en riesgo de perder sus tierras por la falta de políticas de protección agrícola.
El Decreto Supremo Nº 1809 del 28 de noviembre de 2013 establece en su Artículo 2 la categorización de dos tipos de áreas productivas. Las áreas productivas agropecuarias urbanas que tienen uso agropecuario, piscícola y agroforestal y colindan con urbanizaciones; y las rurales de vocación productiva que tienen “continuidad superficial y preponderancia para la seguridad alimentaria”.
ASENTAMIENTOS EN TUSKAPUJLLO
Otra de las zonas impactadas es Tuskapujllo en el cantón Lava Lava, donde los asentamientos afectaron 600 hectáreas de tierras agrícolas utilizadas para la producción de trigo, arveja y maíz.
Los primeros loteamientos aparecieron hace 10 años cuando los comunarios de la zona vendieron sus propiedades a “comerciantes de tierras” que a su vez fraccionaron y comercializaron los predios “sin ningún papel”.
Una de las comunarias de la zona explicó que se debe a que un campesino adquiere una renta máxima de 1.500 dólares al año por cada hectárea que cultiva. Sin embargo, la venta de la misma porción de tierra a 25 dólares el metro cuadrado genera 250.000 dólares.
“Es una fortuna, es más rentable”, señaló. Como resultado, sólo en Tuskapujllo central ya existen al menos 400 asentados con viviendas y caminos consolidados.
“Vamos a mover cielo y tierra para impedir que siga avanzando la mancha urbana. No es una amenaza, es una aclaración. No vamos a permitir que se ponga cemento a un metro más de tierra agrícola”, declaró el presidente del Comité de Defensa de las Tierras Agrícolas del Agua y la Madre Tierra de Cochabamba, Manuel Castro.
El túnel de El Abra y Ley alentaron asentamientos

El túnel de El Abra y Ley alentaron asentamientos

El túnel de El Abra y Ley alentaron asentamientos

























