Dilma Rousseff advierte afán “golpista”
Río de Janeiro |
A pocas horas de que el parlamento brasileño decida si se abre un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff con el objetivo de despojarle de su cargo, la mandataria advirtió que la historia hará el “juicio definitivo” y denunció que se intentan tomar por la fuerza lo que no se ganó con votos. Entretanto, en varias ciudades se registraron protestas en favor y en contra.
La mandataria publicó en redes sociales un mensaje donde pide defender la democracia, después que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, declara su apoyo a la mandataria, el viernes. La Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) expresó su respaldo hace unos días y semanas atrás la Organización de Naciones Unidas.
“No existe una acusación de carácter penal contra la Presidente, sino que se la acusa de mala gestión de las cuentas públicas en 2014. Ésta es en todo caso una acusación de carácter político, que no amerita un proceso de destitución”, explicó.
Rousseff apeló ayer a los diputados indecisos ante la votación de hoy en la Cámara baja en la que se decidirá si se abre un juicio político. En un artículo en el diario Folha de Sao Paulo, advirtió que “Quien defiende la democracia nunca se arrepiente. La democracia es siempre el lado correcto de la historia”.
Rousseff reiteró que el proceso de destitución es un “golpe” de Estado porque las acusaciones en su contra no tienen base legal y ella es “inocente” de las maniobras contables realizadas por el Gobierno en 2014 y 2015, consideras delictivas por la oposición.
La Cámara de los Diputados votará este domingo si da su aval al proceso de destitución, para lo que hace falta el aval de 342 de los 513 diputados, lo que corresponde a dos tercios del arco parlamentario.
Entonces el proceso pasaría al Senado, que decidiría por mayoría simple si lo admite a trámite, tras lo cual Rousseff sería apartada del cargo por 180 días mientras se celebra el juicio parlamentario, un tiempo en el que sería sustituida por el vicepresidente Michel Temer.
La mandataria y el vicepresidente intercambiaron duras críticas ayer antes de la votación. Rousseff acusó a Temer de querer acabar con las reformas sociales que benefician a los sectotres más vulnerables.
Temer respondió que mantendrá los programas sociales del Gobierno como la Bolsa de Familia que ayuda a 13 millones de familias cada mes.


























