El Kremlin asegura que Putin no teme al opositor Navalni
Moscú |
El presidente ruso, Vladímir Putin, no tiene miedo al líder opositor Alexéi Navalni, que fue el lunes enviado a prisión preventiva menos de 24 horas después de regresar a Rusia, aseguró ayer el Kremlin.
"Las afirmaciones relativas a que uno tiene miedo al otro son una soberana tontería", dijo el portavoz presidencial, Dmitri Peskov.
Peskov reaccionó así a la afirmación de Navalni en las redes sociales desde la misma comisaría en la que se celebró la vista judicial de que el presidente ruso "tiembla de miedo" ante él y su pueblo.
"No hay que asociar al presidente con la violación de las leyes de la Federación Rusa", comentó Peskov.
El portavoz del Kremlin destacó que estaba al tanto de que el Servicio Penitenciario Federal (SPF) tenía algo que reclamar al opositor por no personarse ante la autoridad por un antiguo caso penal. "Fueron violadas unas reglas concretas. Si alguien incumple las reglas, entonces la policía toma medidas para restablecer el orden", adujo.
En cuanto a la exhortación de Navalni a sus partidarios para que salgan a la calle, comentó que el Kremlin no teme dichos llamamientos.
Navalni, que acusa a Putin de ordenar su asesinato en agosto de 2020 con el agente químico Novichok, regresó el domingo a Rusia desde Alemania, fue detenido en el aeropuerto y después recibió 30 días de arresto administrativo
Baño frio
El presidente Putin se zambulló ayer en una poza con agua helada con motivo de la celebración del Bautismo de Cristo, pese a las advertencias de autoridades sanitarias y religiosas por la pandemia.
En un vídeo difundido por el Kremlin, se observa cómo el mandatario ruso, ataviado con un bañador azul, entra en una poza en forma de cruz y se sumerge tres veces, santiguándose antes de cada inmersión, como reza la tradición ortodoxa.
Putin, un creyente confeso, se da todos los años un baño en un estanque después de asistir a la tradicional misa de Epifanía, una de las festividades más importantes de la Iglesia Ortodoxa.
La celebración ha coincidido este año con una brusca bajada de temperatura, que ha alcanzado valores mínimos de 25 grados bajo cero, y en la región de Moscú, donde se bañó Putin, el termómetro marcó 18 grados bajo cero.

























