“Que vivan los estudiantes chilenos”
En diciembre la presidenta Michelle Bachelet declaró que la educación gratuita en Chile se aplicará, una victoria para los y las jóvenes de ese país. En 2011 las y los estudiantes de colegio y universidad se mantuvieron movilizados, la demanda central fue una educación gratuita, pública y de calidad; que la educación se encuentre al servicio del pueblo y que la intención primigenia de la formación de profesionales al servicio de su pueblo pueda imponerse. La movilización se dio porque en Chile está vigente, una educación elitista y neoliberal, pues aquel que puede pagar estudia, por lo tanto sólo ciertos estratos pueden acceder a las universidades y ojo me estoy refiriendo a las universidades estatales, cosa increíble, teniendo nosotros el referente de la universidad pública en Bolivia. En Chile, existe un mecanismo de créditos, es decir, algunos estudiantes pueden ingresar a la universidad endeudándose con el Gobierno, el préstamo recibido para estudiar tienen que devolverlo a lo largo de la vida profesional. Asimismo, la educación está a merced de la libre oferta y demanda, y se hace todo un negocio con “el derecho a estudiar” que todo chileno debería tener.
Es así que bajo dicha demanda surgió un vigoroso movimiento popular estudiantil, dentro del cual se destacó la joven Camila Vallejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile y hoy en día diputada por el Partido Comunista de Chile. Camila en todas sus intervenciones en el contexto de movilización del 2011 demostró elocuencia y coherencia. Retomamos alguna de ellas: “Creemos que la clave del éxito para el movimiento estudiantil está en volver a situar a la Federación en una posición de vanguardia a nivel nacional, en volver a entretejer redes sociales con los pobladores, los trabajadores, las organizaciones sociales y gremiales, los jóvenes que se quedaron fuera de la universidad pateando piedras, en otras palabras, hablamos de volver nuestra mirada al conjunto de los problemas sociales que hoy rodean a la universidad y con los cuales estamos íntimamente vinculados y comprometidos”. Pero Camila fue más allá y señaló “debemos romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros”. Al parecer la demanda continua del sector estudiantil ha dado resultado, pues hace poco, la presidenta Bachelet afirmó que la gratuidad en la educación superior chilena está en camino, gradualmente pero se aplicará.
Es así que la victoria de los estudiantes, concretada recientemente, me trajo a la memoria unos estribillos de la canción de Daniel Viglietti, y por medio de ellos realzo el papel de los estudiantes así:
“Que vivan los estudiantes, jardín de las alegrías, son aves que no se asustan, de animal ni policía, y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría...”. Así es, en 2011 estuvieron dispuestos a seguir con la toma de las universidades, a estar movilizados el tiempo que sea necesario para lograr una educación gratuita y de calidad.
Y continua la canción: “Me gustan los estudiantes, porque levantan el pecho, cuando le dicen harina, sabiéndose que es afrecho…”, efectivamente en la salida a la problemática de la educación, el Gobierno de ese entonces, de Piñera, no les pudo vender a los estudiantes gato por liebre, sino tuvo que dialogar y buscar una solución esta vez escuchando la demanda legítima de los estudiantes quienes “no hacen el sordomudo, cuando se presenta el hecho…”, que por demás han demostrado a la sociedad chilena e internacional que cuando tienen que manifestarse y llega la hora de rebelarse, lo hacen, pero a esto se añade la creatividad que ha caracterizado al movimiento estudiantil chileno para hacer conocer al Gobierno y a la sociedad en su conjunto su malestar y la demanda que los ha nucleado.
“Me gustan los estudiantes, que marchan sobre la ruina. Con las banderas en alto, va toda la estudiantina: son químicos y doctores, cirujanos y dentistas. Caramba y zamba la cosa, ¡vivan los especialistas!”.
Desde esta trinchera, aplaudimos el derecho a una educación gratuita, justa para todos y no elitista. En la Alameda, frente a la Moneda, en toda Latinoamérica que suene “me gustan las estudiantes que rugen como los vientos, pajarillos libertarios…” y parece que la construcción del Chile que pensó Allende al menos en cuanto a la educación, se está gestando.
La autora es socióloga.
Columnas de GABRIELA CANEDO VÁSQUEZ

















