Salario o…
Fuera del territorio nacional se evaluó la gestión económica del presidente Morales de buena, alejada del manejo irresponsable que hicieron otros líderes del denominado socialismo del siglo XXI. Esa política fue aplaudida por los dirigentes de los movimientos sociales y por los trabajadores del país afiliados a la Central Obrera Boliviana, que en su momento defendieron al Instituto Nacional de Estadística (INE) cuando recibió críticas por su forma de medir la inflación.
En esa época todo era válido, pues justificaba los incrementos salariales que tuvo su pico más alto el 2014 cuando se incrementó el 14% y se hizo una subida sustancial al Salario Mínimo Nacional, que tiene incidencia en toda la cadena ya que implica un aumento a la carga social que cubren los empresarios privados como el Estado, a sus respectivos trabajadores.
En esa época, hace 10 años, las condiciones eran favorables. Elevados precios para la materias primas, lo que permitía hacerlo aunque siempre se pidió prudencia en consideración a que el incremento de los ingresos era por el aumento del precio de lo que vendíamos, mas no así por mayor productividad o diversificación de lo producido.
En la actualidad Bolivia vive otra realidad. Los precios de lo que vendemos cayeron en picada pero la burocracia sigue en el mismo nivel al que llegó en estos 10 años. El precio del gas que vendemos a Brasil está en $us 2,8 por millón de BTU, lo que representa una caída del 50,9%. El comercializado a la Argentina se encuentra en $us 3,02; lo que significa el 50,8% menos que el recibido el 2015. Y no sabemos si el coste del conjunto de los productos que determina el precio seguirá a la baja, o por lo menos llegará a cotizarse dentro del parámetro tomado por el Gobierno para elaborar el Presupuesto General del Estado que está por encima de la media y alcanza hasta este mes.
Ante esa realidad el Órgano Ejecutivo ha propuesto un incremento salarial del 4%, el más bajo en los últimos 10 años. Pero es así porque la economía no da para más. Ante ello, los trabajadores (COB), maestros urbanos de La Paz exigen mayor aumento y despotrican contra el INE. El genio de las finanzas, el Ministro de Economía, ahora es tildado de soberbio. Todo ello para presionar por un mayor incremento.
Claro, todos esperan recibir más en un corto plazo sin analizar las consecuencias. Las autoridades están en la obligación de mirar más allá, pues debe cubrir no sólo salarios sino mantener los bonos, que ahora son una conquista social irrenunciable. Y por supuesto evitar el desempleo que se puede presentar ante el cierre de las industrias más débiles o la menor oferta de las que cuentan con mayor fuerza para soportar la época de las vacas flacas. Si eso pasa, el modelo que se basa en la demanda interna se verá afectado y ello hará caer la recaudación por concepto de impuestos.
Si el INE determinó que la inflación está en el nivel informado, pues el incremento salarial debe ser del 4% que según algunos empresarios es complicado asumir para muchos de sus pares. Y aquí el Gobierno no puede estar en negociaciones políticas.
Los trabajadores están en la disyuntiva de seguir apoyando el modelo o recibir más dinero, que en breve plazo no servirá, pues la distorsión puede llevar a una inflación que por ahora está controlada.
El autor es periodista.
Columnas de JORGE MELGAR RIOJA



















