Popurrí
Me había costado definir el contenido de esta entrega y todo se fue por la borda cuando me enteré que el Vicepresidente de la República había afirmado que unos políticos bolivianos le tiemblan porque no sé cuántas neuronas suyas hacían temible su cerebro. Me vino a la memoria la declaración del futbolista Cristiano Ronaldo, quien afirmó que no lo querían porque era millonario, bonito y el mejor jugador del mundo. La cantidad de goles por temporada hace que los suyos lo defiendan.
Los logros del segundo mandatario de Bolivia aún deben evaluarse, y en la balanza debe ponerse todo. Verdades y mentiras, pero sobre todo la honestidad intelectual que es la base que sustenta a quien se considera cientista en cualquier rama. También la humildad, sobre todo ante un equipo donde lo académico no es importante y si la cantidad de votos.
Antes de ello ya se conocía que subiría el coste del kilovatio hora en un rango que afecta poco. Los que consumen más pagarán un incremento del 2,3% en el rango de los 500 KW/mes y 11% los que estén más allá de los 1.000. Escándalo por esa decisión que no llega a la gran mayoría de los hogares bolivianos, que de una u otra manera están subvencionando el lujo de los más pudientes.
Bolivia no puede seguir ese camino. Mire a la Argentina y sabrá el porqué.
Luego, el Presidente nos informa que este año ya no seguirá el programa “Bolivia cambia, Evo cumple”. Se acabaron las canchitas y se dará en el futuro solo para proyectos productivos. Once años tardaron para darse cuenta de que se despilfarró dinero, se abrió una compuerta a la corrupción que tardaremos en cuantificar. ¿O será que ya no hay fondos?
Sorpresa, otro desfalco en el Banco Unión. Y esa entidad es de los bolivianos como lo fueron los quebrados bancos Agrícola, del Estado. Unos atribuibles a la derecha y ahora a la “izquierda”. La de antes tiene en su currículo la hiperinflación; fruto de desdolarizar la economía. Las víctimas, millones de bolivianos entre los que están los que lucharon para recuperar la democracia que siguen esperando un reconocimiento –financiado por terceros– en carpas frente a la sede de un ministerio de este gobierno de izquierda e indigenista.
Por suerte, sí por suerte y la buena voluntad de los miembros del gobierno mexicano, Bolivia exportará quinua a ese país. Seremos los únicos proveedores a un mercado de más de 100 millones de habitantes. Con ello podrán mejorar sus ingresos miles de compatriotas que habitan una de las regiones deprimidas de nuestro territorio, que requerirán de apoyo real y sin condiciones del Gobierno para producir las cantidades comprometidas.
Lo único que temo es que alguno alce la voz en contra o a favor de alguien en el proceso electoral que vive ese país. Ojalá haya coherencia con lo que pedimos para casa: No intromisión en la política interna.
El autor es periodista
Columnas de JORGE MELGAR RIOJA



















