Notas sobre una reunión en Doha
El pasado 17 de abril se celebró una importante reunión sobre futuros precios del petróleo en Doha, Catar. No obstante su importancia, la información sobre esta reunión tuvo poca cobertura por los medios nacionales.
Todo comenzó a mediados del 2014, cuando discreta e insensiblemente se inició un proceso de caída de precios del petróleo. A fines de año, el precio cayó de $us 100/barril a $us 53/barril. La caída continuó llegando a diciembre del 2015 a $us 36/barril, poniendo en evidencia sin lugar a dudas el impacto en las economías de todos los países, exportadores e importadores.
Se estima que para diciembre 2015 los importadores dejaron erogar aproximadamente $us 550 billones y los exportadores de percibir la misma cantidad.
Arabia Saudita y Rusia, por ser los mayores exportadores, son los que más dejaron de percibir por los precios de exportación.
Este hecho motivó que Arabia Saudita y Rusia acompañada de Venezuela diseñen un sistema para estabilizar precios y permitir la recuperación de los mismos mediante el congelamiento de precios con los volúmenes de enero de este año, estimando que para esa fecha la demanda haya crecido como para igualar la producción, evitando se repitan nuevas sobreproducciones y permitan a los precios del petróleo ir recuperando su valor. Estos países solicitaron una reunión extraordinaria de OPEP incluyendo los mayores países exportadores NO OPEP.
La reunión se celebró el 17 de abril, en Doha, sin la presencia de Irán, EEUU ni Canadá, pero asistieron 13 países de OPEP, Rusia y otros cuatro mayores productores NO OPEP.
Después de 12 horas de acaloradas discusiones, no se logró ningún acuerdo. Irán manifestó que aceptaba un plan de congelamiento pero que se le permita ampliar su exportación de 2 hasta 5 millones/barriles por día para compensar los perjuicios ocasionados por el embargo internacional que había sufrido hasta hace poco por su programa nuclear. Arabia Saudita no aceptaba ningún plan en el cual alguno de los firmantes tenga una capacidad adicional de aumento de producción. Esta divergencia ocasionó el que no se logre firmar ningún acuerdo. La reunión terminó sin fijar una nueva fecha.
Hasta el presente los mercados han reaccionado tímidamente al fracaso, disminuyendo la cotización del petróleo por unas horas y retornando alrededor de $us 40/barril.
De la gestación y fracaso de la reunión se pueden sacar algunas conclusiones:
Precios del petróleo cerca a $us 100/barril, están muy lejanos de retornar. El mecanismo propuesto en Doha estimaba poder llegar a $us 50/barril hasta fin de año.
Esta dura realidad nos indica también que los años “dorados” ya han pasado. Precios de $us ±10/MMBTU para nuestro gas de exportación, se han esfumado.
Por otro lado, el futuro de precios más reducidos que se vislumbra nos está mostrando que las grandes exploraciones en el mar Ártico y la explotación del petróleo en el PreSal, están casi fuera del alcance de la industria.
En general, la recomendación que se ha hecho desde esta columna, y también señalada por expertos del Banco Mundial, BID, CAF y Cepal, convocados por el Gobierno, en sentido que el manejo de la industria debe ser muy cuidadoso y prudente, tiene mayor vigor. Lamentablemente, parece que nuestro gobierno tiene una interpretación muy especial de lo que es “prudente” en el manejo de fondos de la industria y de las Reservas Internacionales Netas (RIN) en proyectos como fertilizantes en el Chapare, FFCC a Bulo Bulo, LNG en Río Grande, etc.
Lo que ha sucedido y está sucediendo es que la sobreoferta creada por aspectos políticos y geopolíticos, ha sido puesta en mercado para su solución. El mercado y su tradicional inmisericorde accionar soluciona cualquier sobreoferta rebajando precios, lo cual ocasiona mayor demanda que al ser cubierta con producción adicional, genera nuevamente sobreoferta. Estos ciclos se repiten como un vórtice que está rebajando los precios del petróleo y que puede llegar al límite de la capacidad de operación de las empresas petroleras.
El máximo colapso sería que empresas petroleras se declaren en quiebra por no poder sostener sus operaciones con los precios que reciben por su producción.
El autor es ingeniero petrolero.
Columnas de CARLOS MIRANDA PACHECO















