Visión sesgada
Hay diversas interpretaciones del ataque sistemático de las principales autoridades de gobierno a los periodistas, directores y propietarios de medios. Las más recurrentes hacen referencia a que el propósito es amedrentar a este sector y, de esa manera, obligarlo a aceptar la agenda informativa que a ellas interesa, y se deje en el olvido los temas que no quieren que se difundan.
Otra, su incapacidad de comprender en su real dimensión el papel que cumplen los medios no sólo para mantener correctamente informada a la ciudadanía, sino porque esa información, debidamente sistematizada, podría ser de gran utilidad a los administradores del Estado para rectificar errores. Esto, que parece lógico, rompe la autopercepción de que nada de lo que hacen está mal y que al sentirse representantes de un abstracto “pueblo” no toleran que ser sometidos al escrutinio público.
También puede deberse a su práctica concreta en los medios gubernamentales, donde sea por afinidad sectaria o por necesidad de trabajo, sus funcionarios cumplen a cabalidad las instrucciones que se les da. Por tanto, generalizan lo que ellas hacen y creen que así funcionan todos los medios.
Pero, la realidad es otra, así no lo crean. La profesionalización del periodismo hace que no se aceptan órdenes insensatas o que busquen cambiar lo investigado por el periodista. Por ello, los propietarios, sin dejar de ser importantes, confían cada vez más el manejo de sus medios en profesionales y los directores se convierten en coordinadores de un debate interno que persigue buscar la verdad.
En fin, sean cuales fueren las razones del ataque que los medios estamos recibiendo, por nuestra parte reiteramos que seguiremos cumpliendo nuestro deber de ofrecer a la ciudadanía la información que profesionalmente consideramos que le será de utilidad, así ésta afecte a los poderosos de turno.

















