Crónica de una gestión estéril
El 18 de diciembre de 2018, firmé, junto con el activista José Manuel Ormachea, una carta dirigida al representante de la OEA en Bolivia, Enrique Reina, para que éste se sirviera pedir al actual Secretario General de aquel organismo internacional manifestarse en torno a los obstinados intentos reeleccionistas del binomio Evo Morales-Álvaro García. La iniciativa surgió luego de notar el silencio que el Secretario General había mantenido en los últimos meses, acerca de este asunto.
Después de cerca de un mes del envío de aquella carta, pudimos reunirnos con Reina y le expusimos, en detalle, las inquietudes de las juventudes bolivianas sobre la estabilidad de la democracia en Bolivia. Fue un esfuerzo que despertó en nosotros dos, y en todos los jóvenes a los que representamos entonces, una especie de ilusión por el hecho de que Almagro ya se había manifestado categóricamente en torno al asunto, varias veces, pidiendo a Evo Morales que respetara la decisión popular del 21 de febrero de 2016 y transmitiendo el informe final de la Comisión de Venecia, que estableció que la reelección no es un derecho humano. El incómodo y extraño silencio de Almagro seguía, sin el menor atisbo de cambio. Hoy, ese silencio ya no es más. Pero la voz se ha ido en contra de lo que había pregonado en favor de la ley.
Hacemos este sucinto recuento de una de las gestiones que se llevaron a cabo en el ámbito internacional, con el fin de sentar un precedente escrito del viraje que últimamente han tomado los criterios del Secretario General de la OEA en torno a la reelección en Bolivia.
¿A qué precio puede un hombre vender su alma al diablo?
Licenciado en Ciencias Políticas
Columnas de IGNACIO VERA DE RADA

















