Imperialismo
No hay que creer que ahora, porque Estados Unidos recede como superpotencia, la historia se opaca o tan siquiera desaparece el imperialismo. Nada de eso. La noticia de importancia en el mes de enero de 2019, fue que en Kirguistán hubo importantes manifestaciones antichinas. En ese país centroasiático, el clamor popular pidió que su gobierno minimizase el trato comercial y financiero con China. Sentimientos semejantes se han propagado en Kasajistán.
Desde hace años, el gobierno chino procura tener buenas relaciones con las repúblicas centroasiáticas, dando empréstitos y modernizando las vías ferroviarias. Con esto, ¿qué produce la animadversión de los centroasiáticos hacia China? Pues los malos tratos en gran escala del gobierno chino hacia la población centroasiática y musulmana del oeste de la actual China.
El problema se remonta al siglo XVIII, al tiempo de Chien Lung, cuando este emperador conquistó lo que ahora es el oeste del territorio chino y se exterminó buena parte de su población. Los ministros chinos se opusieron a esta política inhumana y, entre otras cosas, adujeron que el gobierno chino era legítimo en China pero no sobre países extranjeros; pero el emperador, oficialmente hijo del Cielo, impuso su criterio. El problema sigue hasta la actualidad, particularmente con los tibetanos y los uigures de lengua turca del occidente del territorio de China.
¿Qué se llama esto? Imperialismo. Sí, imperialismo de la República Popular del Florido Reino del Medio. De un país que emerge del maoísmo y cuyo gobierno dice ser marxista-leninista. No hay que dudar que ese régimen es socialista en aspectos que son realistas y fundamentales, pero ese socialismo es social-nacionalista y además imperialista.
El imperialismo, cuando oprime a los pueblos, es aborrecible. Nosotros tenemos que, actualmente, en el siglo XXI, el Estado boliviano practica el imperialismo, aunado al nacionalismo. Este nacionalismo es el de la nación boliviana, de la mayoría que habla castellano e incluso lenguas andinas. El imperialismo boliviano se pone en acción contra los pueblos indígenas que no se han integrado a la nación boliviana, a sus colegios, prédicas, iglesias y a su economía. Pregunten a un sirionó; él podrá decirles cómo le arrebatan sus tierras, lo arrinconan.
Y tras del imperialismo está la gran mentira: que el Estado es el dueño original y primigenio de la tierra. El Estado boliviano considera ser dueño original porque ese dominio lo ha heredado de los reyes españoles, así como ellos lo adoptaron de los reyes Incas por derecho de conquista. Por el mismo principio, el Estado chino se siente legítimo heredero del imperialismo de Chien Lung. Los chinos sienten que las fronteras del dominio del Chien Lung las ha heredado su Estado por derecho divino.
Ya saben, amables lectores, que el Estado, que es un ente necesario para la vida civilizada, puede convertirse en un tirano, cuando se arroga una soberanía hereditaria que no le corresponde.
Esto lo sabía bien Lenin por vía de familia. Por el lado materno tenía ascendencia alemana y sueca, sin faltar el ancestro judío; pero por el padre primaba el origen kalmuko. Por la madre y su origen alemán y sueco, estaba Lenin bien integrado culturalmente en la burguesía, pero por el padre, funcionario ennoblecido por el zar, palpitaba el rencor de los kalmukos hacia el imperialismo ruso. Aparte de los factores intelectuales que llevaron a Lenin al marxismo, pugnaba en él el deseo de liberar a los pueblos del imperialismo, en su caso personificado por el zar ruso.
El principio leniniano es general. Los pueblos, así sean minorías arrinconadas, no tienen que ser víctimas despojadas de sus tierras e identidades por el imperialismo nacionalista de mayorías.
El autor es escritor
Columnas de BERNARDO ELLEFSEN


















