Amazonia torturada
El horror se ha hecho presente estas últimas semanas en la amazonia boliviana. A las preocupaciones cotidianas se sumaron las angustiantes noticias sobre el incendio forestal más grande en toda la historia de Bolivia. Las imágenes de pesadilla sobre este desastre nos siguen atormentando día a día. El sufrimiento provocado en millones de animales nos hace sufrir.
Hemos vuelto a los noticieros internacionales como campeones de la necedad. Si el Gobierno no supo crear riqueza y generar oportunidades de trabajo para todos, no es liquidando la naturaleza y dando curso a todas las codicias, que simulará crecimiento económico y generará empleo. Las licencias otorgadas sobre el patrimonio natural, entre supuestos pobres colonizadores, ganaderos, agronegociantes dispuestos a rentabilizar las gentilezas del Gobierno, son testimonio de la ligereza y la inconsciencia gubernamentales. Todos reclaman su parte del bien común. Con esa lógica podríamos lotear el Madidi, el salar de Uyuni, el Parque Tunari, el cerro San Pedro y rifar los bosques de todas las reservas naturales, con la panza llena, sentados sobre el último árbol quemado. Al diablo el viejo sueño del desarrollo sostenible preservando dicho patrimonio para las futuras generaciones. Nuestros nietos y bisnietos no podrán ya admirar la Chiquitanía. Harán falta 200 años, dicen los expertos, para regenerarla, para entonces ellos ya habrán muerto.
Por razones diferentes, Haití con quien siempre nos hemos disputado por muchos años el primer lugar en el ranking de la pobreza, hizo tabla rasa de sus bosques. Ante la ausencia de fuentes alternativas de energía los bosques convertidos en carbón vegetal, sirvieron de combustible, a su población. De un país cien por cien boscoso a la llegada de Colón, solo queda un 3,5%. Los Haitianos literalmente se comieron su bosque. Bolivia no es Haití, pero sus tasas de deforestación impactan porque figuran entre las más altas del mundo.
La Ley del Medio Ambiente y la Ley Forestal, tuvieron el mérito de introducir el concepto de manejo de la tierra y los bosques, para su conservación y producción. Lamentablemente, los avances de la frontera agrícola y los últimos incendios han hecho saltar por los aires la idea de conservación. Las quemas están normadas por ley y son necesarias para la agricultura en zonas por desgracia cada vez más ampliadas, por la gracia del Gobierno, pero, el exdirector de la ABT, admite (Los Tiempos, 8-08-2019) que el 97% de estas es ilegal. En otras palabras, en la Amazonia, embolsillarse la norma que limita y regula las quemas es práctica común. Un hecho del que las autoridades son testigo año tras año. Incompetencia, indolencia o indisimulado propósito de acabar con los bosques, las responsabilidades son inequívocamente claras.
El autor es abogado
Columnas de ERIC HINOJOSA ZAMBRANA

















