Capital social y estatismo

Columna
Publicado el 19/12/2019

“Todo lo que tengo en este mundo son mi palabra y mis pelotas, y no las rompo por nadie ¿entiendes?”, exclamaba Al Pacino, interpretando a Tony Montana en el célebre filme Cara cortada (1983). Se trata, en mi concepto, de una manifestación esencial del origen de la confianza, esa sensación que suele vincularse a la seguridad que emerge del convencimiento de que quien te dice o promete algo, lo hace con la verdad y hará todo lo posible por cumplir lo ofertado, su palabra será suficiente prenda de garantía en tanto el interlocutor tenga suficientes razones para fiarse, más allá de constreñimientos o exigencias coercitivas.

Se trata de un valor que permite que las relaciones interpersonales fluyan y los nexos que cohesionan al grupo se formen y sostengan, abaratando los costos en las transacciones –no solo económicas o mercantiles–, además de garantizar el cumplimiento de los acuerdos como una forma de atenuar riesgos y obtener el necesario margen de previsibilidad que permita que los emprendimientos humanos, en todas las esferas de la vida, prosperen.

Es este el intangible –llamado confianza–  en el que la idea de “capital social” encuentra uno de sus mayores basamentos, como un conjunto de rasgos colectivos emergentes de un proceso de acumulación histórica, inherentes a una determinada organización social (confianza, normas y redes) y que sirven de sustento para un funcionamiento social más eficiente, facilitando un cierto grado de coordinación en las acciones interpersonales, tan necesarias para el desarrollo en una determinada comunidad (Putnam, 1993).

Debe entenderse que la coexistencia entre diversos tiene que ser, además de pacífica, altamente eficiente para el desenvolvimiento de las potencialidades humanas, tanto individuales como colectivas. Y también un tanto al margen de las costosas medidas de seguridad institucionalmente creadas y que deberán operar en todo caso como excepción y no como regla. Es decir, únicamente cuando la desconfianza irrumpa entre los acuerdos necesariamente escritos, los sellos institucionales, los sobres cerrados y lacrados, los registros y amplio conjunto de entidades y funcionarios encargados de dar validez y salvaguardar la fe pública.

Pero como el hombre suele ser el lobo del hombre, ese cada vez más complejo aparato de precautela y represión se va haciendo imprescindible, peor cuando las relaciones entre sujetos se sostienen más en la garantía de la amenaza y la coerción formal que en la buena fe y la confianza, haciendo que el funcionamiento social se torne cada vez más dependiente de las instituciones/Estado que de los propios ciudadanos a los que en realidad debería responder, ralentizando y en algunos casos anulando los procesos productivos y el flujo de los recursos en la sociedad. Así, el viejo Estado Leviatán de Hobbes se justifica nuevamente, ahora en su matiz burocrático, cada vez más imprescindible, más tiránico e invasivo, por ello, más codiciado.

Tuvo que ser un extranjero el protagonista de un hecho especialmente ilustrativo en relación a lo que ahora pretendo describir, un holandés con el que hasta hoy mantengo una cordial relación de amistad y quien hace ya muchos años, en su rol de director de la entidad en la que por entonces llegué a trabajar, me brindó una gran lección de vida al señalar, ante mis reclamos y con la serenidad de quien sabe muy bien de lo que habla, que el documento que en ese momento me entregaba llevaba únicamente su firma y que precisamente por ello no necesitaba de sello, número de registro o aval alguno para su plena validez, argumentos que en ese instante juzgué por demás razonables. No fue hasta años después, cuando un burócrata encargado de revisar mis antecedentes laborales,se dio a la tarea de retornarme abruptamente a nuestra realidad, restando valor el merituado documento al tratarse, en sus palabras, de un simple papel con la firma ilegible de un sujeto de apellido impronunciable.

Esto demuestra que la desconfianza y la inseguridad son rasgos culturales lentamente sedimentados en nuestra identidad –es decir, dispositivos no escritos profundamente enraizados en el imaginario colectivo y que rigen nuestro ordenamiento social–, incrustados por la fuerza de la repetición constante y machacona en todos los ámbitos de la vida, cuyo origen se pierde en lo oscuro del tiempo.

Esta es también la causa de nuestro exacerbado estatismo, pues ante el temor y la inseguridad que genera la desconfianza generalizada, cualquier medio que sirva como dispositivo de seguridad o evidencia de lo que se haga y diga resulta válido, desde los ritualismos, las instituciones, los sellos, los membretes, las identificaciones, la señales de autenticidad, los registros, etc., hasta aquellos que son obtenidos de forma directa por medios tecnológicos –hoy al alcance de todos en forma de smartphones  (fotos, grabaciones de videos y audios, filtraciones documentales, de chats, emails y otro largo etcétera). Todo, en un ambiente general en el que la hostilidad está tan normalizada al grado de lo imperceptible y en la que los recursos son escasos y cada quien va por lo suyo, sin importar mucho lo que suceda con el resto, salvo aquellos que califiquen como parte de su entorno inmediato, factor que también explica en alguna medida nuestro profundo sectarismo.

Podría entenderse que a menores grados de confianza colectiva y capital social corresponderá una mayor necesidad de intervención estatal, la mano de ese “gran hermano” que se ocupe de nosotros, los incapaces que no paran de pelear entre ellos, y regule un funcionamiento social ciertamente defectuoso, debilitado por la  inseguridad y el miedo.

En consecuencia, es posible inferir que el origen del exagerado estatismo prebendal que nos caracteriza no radica solo en los políticos que se incrustan en el aparato público, no señor, ellos son lo que son y cambiar este estado de cosas nunca les será conveniente. El problema radica –y quizás en mayor grado– en nosotros mismos, pues una sociedad que resta importancia a los tres elementos esenciales del capital social: confianza (entre sujetos antes que entre grupos), instituciones (organizaciones y/o normas) y redes de cooperación (no corporativizadas), cae rápidamente en situaciones de “Estado dependencia” que se agravan si, además, se adolece de una base institucional débil, tendiendo la alfombra para que autoritarismos de distinto cuño irrumpan erosionando nuestra, cada vez más, depauperada democracia y arriesgando nuestra viabilidad como nación.

 

Doctor en gobierno y administración pública

Ha votado 'Indignado'. ¡Gracias por su voto!

Columnas de IVÁN CARLOS ARANDIA LEDEZMA

30/01/2020
Un ciudadano X entabla, en un día hábil cualquiera y en alguna entidad estatal de nuestro país, una acalorada discusión con un funcionario: – Lo siento...
10/01/2020
    No, los jueces deben permanecer alejados de toda función de gobierno incluso al interior de su propio órgano, pues es bajo esa premisa que la...

Más en Puntos de Vista

LA MADRIGUERA DEL TLACUACHE
DANIELA MURIALDO LÓPEZ
08/03/2026
CARTUCHOS DE HARINA
GONZALO MENDIETA ROMERO
08/03/2026
WILA K'ANK'AS EVERYWHERE
SAYURI LOZA
08/03/2026
RECUERDOS DEL PRESENTE
HUMBERTO VACAFLOR GANAM
08/03/2026
SEBASTIÁN CRESPO POSTIGO
06/03/2026
LA ESPADA EN LA PALABRA
IGNACIO VERA DE RADA
06/03/2026
En Portada
En el marco de la cumbre «Escudo de las Américas», el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, sostuvo una reunión bilateral con el presidente electo de Chile, José...
El presidente de Estados Unidos Donald Trump reconoció durante cumbre Escudo de las Américas que el país ha desatendido la región durante años.

En el encuentro, Donald Trump agradeció la presencia de Rodrigo Paz en el evento que se celebra en Miami. Se trata del primer encuentro en ambos mandatarios.
Al inicio de la Cumbre Escudo de las Américas, el presidente Donald Trump se dirigió al mandatario boliviano, Rodrigo Paz, calificándolo como una "gran persona...
En el marco de las operaciones destinadas a la defensa de los recursos naturales y proteger el ecosistema amazónico, la Armada Boliviana, en coordinación con...
En el marco de la Exposoya 2026, organizada por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), las autoridades nacionales informaron al sector...

Actualidad
En una reunión bilateral en Estados Unidos, los presidentes de Honduras y Bolivia, Nasry Asfura y Rodrigo Paz,...
En el marco de la cumbre «Escudo de las Américas», el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, sostuvo una reunión bilateral...
Un nuevo hecho de violencia contra la niñez se registró en la urbe alteña. La Policía investiga un presunto intento de...
En el marco de la Exposoya 2026, organizada por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), las...

Deportes
Tras el partido de ida de la final del torneo de verano, en el que Always Ready ganó a Bolívar en El Alto (3-2), en un...
Con un arbitraje polémico de Jordy Alemán que fue duramente cuestionado por los hinchas bolivaristas por la expulsión...
Always Ready y Bolívar, los dos equipos de mejor rendimiento en la Copa de Verano, jugarán hoy a las 18.00 el primero...
Blooming se hizo respetar en su casa, aprovechó además la diferencia numérica, y con tres goles en el segundo tiempo...


Doble Click
Conmemorando el Día Internacional del Escultor, hoy levanta telón la octava edición de la exposición “Esculturas que...
El escritor portugués Antonio Lobo Antunes ha fallecido a los 83 años de edad, según ha confirmado la editorial Dom...
Del 23 de marzo al 25 de abril se desarrollarán las Jornadas Culturales Plurinacionales, un proceso nacional de diálogo...
En Verona, Italia, durante la última década del siglo XVI, Romeo Montesco y Julieta Capuleto, adolescentes, se enamoran...