Amenaza inimaginable
Mientras que en el Chapare un dirigente del transporte de pasajeros atribuye a fines políticos las restricciones de movilidad y la cuarentena para evitar la propagación de la infección provocada por el nuevo coronavirus, en Alemania —que ha soportado la destrucción masiva en dos guerras mundiales—, la canciller Angela Merkel afirma que “desde la II Guerra Mundial (1939-1945) no ha habido un desafío en nuestro país que dependa tanto de nuestra actuación común y solidaria”.
La amenaza real del Covid-19 está lejos de lo que podamos imaginar y más lejos aún del grado de conciencia que tenemos sobre la verdadera magnitud de la pandemia.
Sin llegar al extremo del absurdo de la mentalidad del transportista chapareño que se niega a acatar las medidas contra la expansión del virus, nosotros, en nuestras ya alteradas rutinas cotidianas, no estamos actuando a la altura de las circunstancias.
El Covid-19 está entre nosotros. Los 15 casos de personas infectadas, reportados ayer por las autoridades del Gobierno, son en realidad muchas más. La Organización Mundial de la Salud (OMS) constata que por cada infectado que se registra de manera oficial existen siete que no presentan síntomas y están desparramando coronavirus en su entorno.
En tres semanas, en España, se pasó de un caso a 14.000. Y hoy, su sistema sanitario está colapsado. Eso significa que no se está atendiendo a todos los infectados con los servicios que aseguren su sobrevivencia, que los hospitales ya no reciben nuevos contagiados, que los médicos deben decidir quién se salva. Y no se trata sólo de ancianos, “guardias civiles, colegas, jóvenes están luchando por sus vidas y muchos de ellos van a morir”, declaraba un médico cochabambino que trabaja en Madrid hace 10 años.
¿Y en Bolivia? En los dos meses siguientes más de seis millones y medio de bolivianos se habrán contagiado con el coronavirus. De ellos, 330.000 tendrán síntomas leves o sufrirán la infección como una gripe. Del resto, más de 1.300.000 necesitarán ser hospitalizados y unos 66.000 van a requerir terapia y cuidados intensivos, una máquina que les permita respirar. En promedio, se trataría de 1.100 enfermos necesitados de un respirador mecánico, cada día.
Hay una cama de terapia intensiva por cada 76.000 habitantes en toda Bolivia. En Cochabamba existen 60.
La magnitud de la emergencia sanitaria aterroriza, es cierto. Tan cierto como que el terror empeora las cosas y que podemos evitar el desastre total asumiendo la circunstancia con mayor seriedad: aislándonos y observando una rutina inalterable de cuidados y desinfección que incluya desde nuestras manos hasta los calzados, pasando por las llaves y todo objeto que manipulemos.


















