Era un caso, luego dos y luego 25 mil
Era un caso de coronavirus, luego dos y luego cuatro. Era hace tres meses, y pasó, un día y otro y los tres meses de los que hablo. Era un caso, eran dos, cuatro y ahora son 25 mil. Oruro había hecho mutis con nueve casitos y durante mucho tiempo Beni andaba invicto con cero.
Con mi mal gusto de camuflar malas situaciones con humor negro, de vez en cuando apuesto conmigo mismo cuándo llegará el caso cien, el caso mil, el 10 mil. ¿Será en mi turno, no lo será?
Y pasaron los tres meses y se dictó el aislamiento, y luego la cuarentena, y luego en encapsulamiento, y luego la cuarentena más rígida, más flexible, dinámica, rígida otra vez. Y mucha gente se quedó en casa, otra salió a la calle. Muchos creyeron que era un cuentito, otros no tuvieron más remedio que salir para comer.
Hoy ni Oruro tiene los nueve casitos ni Beni es el bastión invicto. Hemos superado los 25 mil positivos en el país y rozamos los mil muertos. Dicen que en septiembre, más o menos para la fecha en que se agendaron las elecciones, serán 130 mil casos. ¿Cuántos muertos serán?
Hoy tengo cuatro conocidos con coronavirus, un colega está enfermo, mi amigo falleció y un tío lejano de mi esposa también dejó este mundo. Toda su familia está conmovida. Veo a mis hijos y se me va perdiendo el humor de jugar con los números.
El jueguito se pone serio, me convierto en soldado en guardia, cada vez soy más riguroso con las medidas de prevención, sé que no hay espacios en los hospitales, que ya mueren en las calles, que se habilitaron en los cementerios espacios para fosas comunes y cada vez estoy más aterrado (sí, aterrado).
Era un caso de coronavirus, luego dos y luego 25 mil, y luego serán 130 mil, y los números van dejando de ser números. Llega la fase más dura de esta batalla, y definitivamente ya no es un juego, y, lo peor, va tocando nuestras puertas.
El autor es periodista
Columnas de LUIS FERNANDO AVENDAÑO

















