Confusión o intención de mentir sobre el crecimiento de la economía
Respecto de las cifras publicadas sobre el crecimiento de la actividad económica del país, aproximada por el Índice Global de Actividad Económica (IGAE), que a junio de 2021 alcanzó 8,7%, es lamentable la comparación realizada por Gabriel Espinoza, en jornadas pasadas, en la que confunde crecimiento acumulado con crecimiento a similar período para señalar que la economía boliviana muestra un desempeño “flojo” en relación con la de los países de la región; dichas cifras, también replicadas por algunos medios, son falsas, por lo cual es preciso aclarar el punto y señalar categóricamente que Gabriel Espinoza miente.
Las cifras presentadas por Espinoza de un crecimiento de 23% para Perú, 20,1% para Chile, 14,4% para Colombia y 9,7% para Brasil, con imprecisiones además, se refieren al crecimiento a similar período de dichos países, es decir, del nivel de junio de 2021 respecto a junio de 2020, y son estas tasas las que compara con la cifra de 8,7% de nuestro país, que corresponde al crecimiento acumulado, es decir, la variación del nivel de actividad de enero a junio de 2021 respecto al mismo período de 2020. Llama bastante la atención que una exautoridad económica del Banco Central de Bolivia confunda o ignore la manera correcta de medir tasas de variación acumulada y a similar período.
Realizando una comparación precisa, en términos de crecimiento acumulado, para comparar el crecimiento de 8,7% de la economía boliviana, el país no muestra un desempeño flojo, registrando tasas mayores a economías como Brasil y Colombia, en términos de índices de actividad económica; sólo superado por Perú y Argentina; y con una tasa similar a la registrada por Chile.
Además, es necesario entender la profundidad de la crisis que el país registró en 2020 como resultado no sólo de la pandemia, sino también de una gestión inadecuada por parte del Gobierno transitorio, del cual fue parte Gabriel Espinoza, y que llevó a la economía boliviana a experimentar su peor contracción en 67 años y un mayor impacto que otros países de la región. Por lo cual, como se ha señalado en diferentes oportunidades, se prevé un proceso gradual de recuperación.
Así, las cifras publicadas los días pasados por el gobierno nacional evidencian que el país va por el camino correcto, con una importante recuperación de la economía, la cual es evidente y no un “espejismo” como señalan también insistentemente otros emisores de opinión que intentan minimizar los avances de la economía nacional.
En efecto, la actividad económica registró un crecimiento acumulado de 8,7% a junio, contrario al retroceso de 12,9% verificado en el mismo período de 2020; varios sectores de la economía se dinamizan; y se observa un significativo descenso de los niveles de desempleo, con una tasa de 6,4% a julio, muy por debajo del 11,6% observado en julio del año pasado; y acompañado del aumento del empleo formal.
También se pueden citar el incremento, en 8,1%, del consumo de electricidad, principalmente de la industria en el primer semestre en relación al mismo período de 2020; de las ventas facturadas de restaurantes, en 22%; de la actividad de las diferentes modalidades de transporte; de las recaudaciones tributarias, en 17% hasta julio; entre otros, que forman parte del conjunto de indicadores que evidencian la importante recuperación que viene experimentando la economía boliviana.
La autora es economista del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas
Columnas de CLAUDIA RAMOS C.



















