El MIR se mira al espejo
Ha transcurrido ya el 7 de septiembre. Al final, las tres fracciones que se escindieron del MIR histórico entre 1984 y 1985 celebraron medio siglo de fundación del partido.
Pese a los esfuerzos, no fue posible juntar en una pantalla a Jaime Paz Zamora, Antonio Araníbar y Oscar Eid Franco, la famosa troika. El primero decidió compartir con los suyos, fue una reunión de gallos, más de 150. Eid se sumó a esa actividad y prestó su casa para que Julio Aliaga moderara el encuentro desde allá.
Araníbar apareció fugazmente desde Costa Rica en un zoom más unitario organizado por María Eugenia Balderrama, Fredy Camacho, Juan Carlos Pimentel y Walter Delgadillo. En ese encuentro participaron representantes de los tres grupos, todo un logro de los organizadores. Por el sector Nueva Mayoría (Paz Zamora) estuvieron Hugo Carvajal y Guido Añez (Voltio y Chelelo). Por el grupo Bolivia Libre participaron Franz Barrios y Gloria Ardaya, y del segmento MIR Masas hablaron Javier Bejarano y Walter Delgadillo. Los organizadores de esas dos sesiones guardaron un equilibrio perfecto.
No hubo autocrítica en ninguno de estos encuentros. Predominó la mirada nostálgica de aquellos 14 años juntos. Se evitaron también las recriminaciones contemporáneas marcadas por la presencia del MAS o el gobierno de Jeanine Áñez. Hay que recordar que desde 1985 los exmiristas se dispersaron hacia todos los flancos de la política boliviana. Hay aliados de ese partido en el MAS, en Demócratas, junto a Mesa y quizás también de Camacho.
El 50 aniversario de la sigla no contó con dos figuras grandes del mirismo: Guillermo Capobianco y Alfonso Camacho. Ambos fallecieron.
El nombre que más brilló por su ausencia fue el de Juan del Granado.
Está claro que no estaban dadas las condiciones para una evaluación autocrítica de todos estos años. Y es que las miradas distanciadas no ayudan a celebrar. Pero si no era ahora, ¿cuándo?
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