Facebook: cuentas falsas, ¿buenos amigos?
Hasta fines de 2021, Facebook contaba mensualmente con más de 2.300 millones de usuarios activos, según las cuentas oficiales de la compañía. De 371 millones de cuentas de Facebook, 116 millones son falsas y 255 millones duplicadas. La mayor red social del planeta sabe que una de cada seis cuentas no es real. La cifra de cuentas falsas ha pasado de 23 millones en 2012 a 116 millones actualmente.
Diferentes medios de comunicación informan frecuentemente sobre estafas en las redes sociales: concursos, oferta engañosa de trabajos, viajes, sextorsión, grooming, ciberviolencia, etc.
El usuario en general no suele esperar un fraude de un supuesto “amigo o amiga” ni piensa que el perfil es falso. Si acepta una “amistad”, el usuario poco a poco confía en su amigo o amiga y luego recibe mensajes que pueden ser de buenas oportunidades de negocios, relaciones sentimentales, sexo virtual, prostitución, etc. Los estafadores también pueden robar cuentas, tomando la identidad de un verdadero amigo o amiga.
Existen también los spams que en su mayoría son mensajes de publicidad no deseados, en general es basura digital, que pueden dañar las computadoras de los usuarios con software malicioso capaz de infectar con virus los sistemas y robar información personal. En la mayoría de los spams son mensajes de publicidad no deseados. Los malwares son programas malintencionados que tienen la particularidad de propagarse en diferentes sitios de la computadora y sus conexiones para robar claves de cuentas bancarias, suplantar identidad, etc., hasta inutilizar la computadora (adware, botnet, troyanos), muchos no son detectados por los antivirus.
El phishing es otra forma de ciberdelincuencia que se utiliza para el fraude, la trampa y el engaño con el propósito de manipular a sus víctimas y hacer que revelen información personal confidencial, contraseñas, datos personales; tienen la apariencia de proceder de fuentes confiables (bancos, sociedades, compañías, empresas, etc.). El correo puede llevar un archivo adjunto infectado con software malicioso.
En Facebook, existen también los bots, que vienen de la palabra “robot”, que realizan tareas repetitivas, predefinidas y automatizadas; están diseñados para imitar o sustituir el accionar humano. Trabajan mucho más rápido que una persona, tienen la capacidad de aparentar una cuenta verdadera para captar la confianza de los usuarios. Los bots generan familiaridad, utilizando los datos que tienen de las personas, con el propósito de convencer o simular que se conocen, y son empleados para aumentar el número de visitas y seguidores, automatizando respuestas para posicionar mensajes con el fin de influir en debates o campañas políticas que en general son fake news o información falsa.
Los motivos para tener una o más cuentas falsas o duplicadas en Facebook son múltiples y pueden ser administradas por una persona para realizar negocios, publicidad, trabajo sexual, buscar parejas, nuevas amistades, estafar, chantajear, extorsionar, etc. Las cuentas falsas o duplicadas son administradas también por sociedades, mafias, partidos políticos (guerreros digitales), países para manipular a otros con el propósito de influenciar en elecciones presidenciales u otros (Rusia, ISIS, la CIA, etc.).
En septiembre de 2021, el Instituto para el Desarrollo Humano realizó una encuesta virtual sobre la violencia digital en las redes sociales en más de 2.000 adolescentes y jóvenes de 11 a 21 años de edad de la ciudad de Cochabamba. El 90% tiene una cuenta en distintas redes sociales. Un 46% acepta a “amigos/as” que no conoce de manera personal y el 27% busca a personas desconocidas. El 21% recibió fotos o videos con contenido sexual sin haberlo solicitado, de personas desconocidas o conocidas (sexting), que es una práctica común entre parejas heterosexuales u homosexuales, en particular en jóvenes y no constituye delito. Varios estudiantes fueron ya extorsionados por enviar fotos de desnudos.
La “sextorsión” se realiza por motivos de venganza o económicos y es un delito que está penalizado en muchos países. El 10% recibió regalos a cambio de enviar fotos o videos desnudos o de tener relaciones sexuales (grooming), que es un delito que puede estar vinculado con la trata y tráfico de menores.
El 32% tiene además otras cuentas con perfiles falsos. La mitad de los estudiantes pone su nombre completo en sus redes sociales, fotografías y hasta el nombre de su colegio. Una cuarta parte comparte su contraseña con algún amigo, enamorado o familiar.
Los adolescentes se encuentran muy conectados a las redes sociales a través de internet e incluso se observa que cada vez hay más adicción o dependencia de los medios digitales. La pandemia de Covid-19 determinó que muchas actividades se realicen de manera virtual y favoreció la utilización de las redes sociales.
A través de cualquier comunicación virtual, todos estamos en riesgo de sufrir un ataque de personas u organizaciones criminales, sea por Facebook, WhatsApp, Instagram, Tik Tok, etc. Frente a esta situación, es urgente que nuestros adolescentes, jóvenes, padres de familia, profesores y directores tengan información sobre la seguridad digital, los peligros y los beneficios de Facebook y de otras redes sociales.
Columnas de EDGAR VALDEZ CARRIZO

















