La Cumbre de las Américas
Entre hoy y el viernes 10, se desarrollará en Los Ángeles la IX Cumbre de las Américas, que es la cita política más importante del continente americano y en la cual, como se ha anticipado, se abordarán temas fundamentales como el crecimiento económico, la recuperación pospandemia, la lucha contra el calentamiento global y en especial la problemática migratoria.
Los dos últimos años, que coinciden con la aparición de la pandemia de Covid-19, han sido particularmente difíciles para la región, castigada por una dura crisis económica y la consiguiente profundización de la pobreza; aunque la recuperación es lenta, se precisan efectivos acuerdos políticos que aceleren la reactivación, que está estrechamente vinculada, por ejemplo, con la vacunación y con la apertura comercial. Si se ve el bosque y no sólo el árbol, cabe señalar que Estados Unidos ha perdido presencia y gravitación económica especialmente en América del Sur, donde hoy tienen mayor peso específico China y Rusia, gracias a sus alianzas con gobiernos de corte populista.
No cabe duda que, en la agenda para esta cita regional, el país anfitrión considera prioritario el aspecto migratorio y el gobierno del presidente estadounidense Joe Biden ha anticipado que se espera alcanzar un pacto que, en lo esencial, ayude a controlar los flujos de migrantes para integrarlos en países de acogida, con el fin de gestionar una crisis que puede poner en apuros a los demócratas, que podrían perder, en las venideras elecciones de medio mandato de noviembre, el control del Capitolio. No se esperan grandes avances sobre el cambio climático, pero el tema figura en la agenda.
Lo que ha causado polémica es que hasta hoy no se conoce la lista de invitados a la Cumbre. Se ha dado una marcada polarización entre los países con gobiernos de la órbita del Foro de Sao Paulo o del Grupo de Puebla y otros a cargo de partidos tradicionales o más conservadores. EEUU ha insinuado que no invitaría a Cuba y ha excluido a Venezuela y Nicaragua, por considerar que esos regímenes no cumplen con la Carta Democrática Interamericana, lo cual ha desatado reclamos de México, Bolivia, Guatemala, Honduras y el bloque de 14 países del Caribe. En cambio, se ha anunciado la asistencia de Chile y Argentina.
El presidente Luis Arce ha afirmado que una Cumbre de las Américas sin Cuba, Venezuela y Nicaragua es una “reunión de amigos”, aunque en las últimas horas se ha deslizado la posibilidad de la participación de una comitiva.
Es lamentable que el incondicional alineamiento y solidaridad del Gobierno con regímenes de tendencia autoritaria impida la participación de Bolivia en este importante encuentro político, en el cual se tomarán decisiones fundamentales, especialmente para la economía regional. Con problemas derivados de las crisis económica y sanitaria, lo óptimo para el Gobierno hubiera sido asistir, pero esto hoy no tiene valor para el bloque populista del que forma parte que, por el contrario, alienta un pernicioso aislamiento.


















